domingo, 29 de junio de 2014

Finalista en el VI Concurso de Relatos Escritos por Personas Mayores RNE-Fundación "la Caixa"


Estoy muy satisfecha por haber quedado de las 15 finalistas de este concurso en el que han participado 1.582 personas, aunque con eso vocee a los cuatro vientos que ya no tengo 16 años. Ni falta que me hace, vaya. Estoy muy bien a Dios gracias. Ha habido otro finalista murciano que se sentó junto a mí en aquel salón de Caixa Forum de Madrid. Creo recordar que se llama Tamayo de apellido y se han hecho eco algunos periódicos de Murcia de su éxito. Yo...no aparezco. Son cosas de no residir en Murcia.






viernes, 9 de mayo de 2014

LA MORDAZA DE UN VIOLIN

Reconozco que en los tiempos presentes, muchos se han visto obligados a implorar una ayuda al lado más solidario de la gente y la mendicidad se ha extendido.
Sin embargo, hay desaprensivos que no dudan en sacar partido de esa situación y piden al abnegado viandante una ayuda para remediar las causas más variopintas. «Una moneda para llevar mi perro al veterinario». «Tengo hambre.» Y la imagen del flautista ocasional 'ciego', sentado en el suelo y, que una vez acabado su 'horario laboral', agarra su cartón-cojín y se va flauta en mano a esperar a que el semáforo le autorice el paso, mientras saluda con la mano a un coleguilla cercano para «saber cómo le ha ido».
Por Fallas, se llena Valencia de una colección de pobre gente tullida, tales como mancos, cojos y hasta hemos visto estos días atrás a un anciano con el torso desnudo a pesar del frío, sujetando con la mano un terrible bulto en su cintura del tamaño de un melón. Horrible y te apetece ayudarles ¿De dónde sale toda esta gente? Luego, está el insolente. Ese que insulta si no le das, que te avasalla no dejándote andar cuando su alimento no ha sido pan precisamente y le ha llevado a ese deplorable estado.
Valencia ya tiene sus pobres 'oficiales' españoles o no y la verdad es que esos no molestan y hasta se acalla la conciencia cuando le socorres con la migaja de un euro: La anciana gitana que sacó adelante a sus nietos huérfanos; ese mendigo laborioso, que hace bicicletas de latas viejas, o ese otro que semiescondido, arranca de su viejo violín las notas más dulces como un Sarasate venido a menos. No cito con éste a músicos ambulantes de los que suscitan tu compasión amargando el berberecho que acompaña tu caña esporádica, porque proliferan como moscas. No; me refiero concretamente a ese violinista que brindaba sus melodías apostado en el arco que une el Palacio Arzobispal con la Catedral y que era una delicia escucharlo. El otro día lo vi para mi sorpresa sentado en la Plaza del Ayuntamiento pidiendo para recuperar su violín que la policía le había requisado. Pasó de ser mendigo digno a ser un mendigo común. Es un hombre muy delgado, renegrido, con pintas de enfermo. Un artista a quién la fortuna o infortunio trajo desde su Rumanía natal hasta aquí, pero que en su pobreza, se dignificaba ofreciendo su arte y, para los que creemos que los mendigos no son todos de fiar, a éste yo le hubiera perdonado.
Pero le han quitado el violín con el que se ganaba la vida. ¿Es justo como medida disuasoria para que aleje de las calles su triste estampa? Puede. ¿Qué solución hay? ¿Debe devolvérsele su violín? No me gusta la mendicidad, pero en este caso dar un espacio al arte furtivo y volver la vista en este tipo de transgresiones tampoco es tan malo, así que opino que se debe quitar la mordaza a ese violín y que se lo devuelvan al artista.

(*)Carta al Director publicada en el periódico Las Provincias el día 06/05/2014 (enlace)

domingo, 16 de febrero de 2014

Mi foto



Antes de ponerme más…madura, voy a exhibir esta foto que el año pasado me hizo Tesa, (“El almacén de los días perdidos) cuando degustábamos en Madrid un pequeño refrigerio.
Me sacó muy bien y en esa foto, me encuentro hasta guapa, dicho con el mayor de los sonrojos. Mérito de la fotógrafa que me hizo estar pendiente del objetivo y cuando ya iba a parpadear…¡pum! , soltó el clic a tiempo antes de que me descompusiera poniendo cara de circunstancias. Dice ella que así, esperando unos segundos, la figura se reposa y sale bien.

Haced el favor de decidme que sí, que estoy bien, que la foto es buena porque necesito levantar mi moral después de haber tenido que salir zumbando a un hospital para operar a mi hija menor de vesícula y quedarme con sus pequeños hijos mellizos en casa llorando a moco tendido..  (Es que ya hacía tiempo que no pasaba nada y menos mal que esta vez, ha pasado con final feliz)  Y luego, por Tesa, que se cuelga su máquina al cuello como el mejor de los collares y nunca me canso de ver las maravillas que saca con ella.

Y pregunto ¿sois fotogénicos? Porque yo…nada.

¿Os han fotografiado alguna vez vuestros papás orgullosos de su niño/a hermosos en pelota picada? ¿Enseñaron la foto a todo lo que se moviera? ¿Erais de los que en grupo siempre salía a vuestro lado la más o el más macizo de la clase  o la excursión y os dejaba insignificantes del todo? ¿El único/a que salía con los ojos cerrados? ¿Erais el más bajito/a? ¿Y no os hicieron los cuernos por detrás mientras lucías una sonrisa bobalicona? ¿Os cortaron en una foto maldita la cabeza? ¿Con alguna copilla de más?

Venga, contad. A mi en esta etapa y como apreciáis, me ha dado por las fotos.

domingo, 19 de enero de 2014

Pues...a ver lo que duro.



Digo, que es bueno retomar lo que se dejó por concluir. porque nunca se acaba del todo. Que es bueno dar rienda suelta a la imaginación. Que es bueno volver a conectar con los amigos, los que fueron, los que son y los que están por venir. Con los que "se fueron", no, porque...¿para qué molestarlos si salieron ya de este mundo? Además, me da respeto, que son muy suyos y,  en la paz que encontraron, sé de buena tinta que no les agrada las intromisiones terrenas. Bueno, a mi madre, que esté en la Gloria, la mareo como si aún estuviera a mi lado y ella, madre al fin, me atiende, me dirige aunque he de decir que disfruto, cuando dentro de la espiritualidad y alegría que el contacto trae, no puede decirme aquello de... -" ¡Ya te lo dije, que no me haces caso nunca...!"  (Ya no quiero que me regañen)
Porque soy de pensar y hacer y después, recapacitar para reafirmarme en lo hecho, o llorar a moco tendido por mi precipitación. Ella me lo decía. Cada vez añoro más a mi madre y me sorprendo viendo cómo me parezco más a ella en fondo y forma pero...no tengo aquella imaginaria varita mágica suya con la que dejar tranquilos a los que la rodeábamos buscando alguna solución.  
Mi raíz, anclada en el suelo vital que nos sostiene, noto que es cada vez más vulnerable. Se debilita... Me voy doblegando lentamente pero agradezco tener fuerzas para  no caer.  Me mantengo erguida aunque ya van pesando las vivencias de carrusel que envuelven mi existencia.
Y a pesar de esto, me encuentro llena de vida, con muchas ganas de disfrutarla y de inventar cada día cosas nuevas en la feria de color que me creo con las cosas agradables que  van llegando. Las otras, las cosas que no llegan buenas, las coloco en la estantería  de la lógica y la resignación y así teniéndolas también presentes, mantengo la alerta y la conformidad de que alguna vez seré también para los míos solo un recuerdo y mientras...pues eso: ¡a vivir!



sábado, 11 de mayo de 2013




¡Qué bello ser brisa que todo lo invade
que acaricia y que besa…!
Ser susurro de viento
que acuna y adormece
vencida su fuerza…


¡Qué bello ser canto y borrar la tristeza
que arrastra desvelos
en albas inquietas…!
Ser un beso de espuma…
Rubor de arco iris y brillo de estrellas…


¡Qué bello ser magia que todo lo cambia

que dibuja sonrisas en bocas selladas…!

Ser consejo cierto y bálsamo de almas…

Aliento de ángel sobre las espaldas…


miércoles, 10 de abril de 2013

¡ME PASA CADA COSA...!

Si escribiera todas las  cosas curiosas que me ocurren de vez en cuando, seguro que habría hecho un libro más gordo que  El Quijote. Tengo que contarlo y hay que perdonar lo escatológico  del relato pero ha sido real, de esta mañana mismo. Cosas que pasan...

 Después de hacer unas compras, me metí en los servicios  de un conocido centro comercial y me disponía a  alisar mis  pelos de pluma indomables cuando a mi espalda, en la parte de los inodoros, he oído un ruido fuerte seguido de un quejido que me indicaba claramente que alguien se acababa de caer dentro. Me volví rápidamente con un susto mayúsculo y pude ver que a los pocos segundos de haber oído el trastazo, por debajo de la puerta asomaba un pie despojado del zapato que casi llegó despedido hasta mi posición del lavabo. Después, silencio.
-Oiga...¿está bien? -pregunté tontamente.
Con mi pie, empujé un poco el otro que asomaba. Nada. Con el corazón de orejas, porque se me debieron poner rojas de sangre, volví a preguntar muerta de miedo:
-¿Necesita usted algo...? ¡Oiga...! ¡¡Oigaaa!! ¿Me oye?  ¿Le pasa algo? - Chillé a vueltas con la tonta pregunta y como no obtuve respuesta, salí pitando a los mostradores contiguos a los servicios y casi grité:
-¡Por favor, una señora está caída en el servicio...!
No, no ha salido pitando hacia dentro la gente, que sí, aunque no como yo quería, pero la que sí vino corriendo fue una señora cuarentona, que como adivinando dramas y por haberme oído, se acercó mientras gritaba: --¡Mare, mare...! ¿Es la meua mare...? -me preguntó mirándome fijamente. Pero no me ha dado tiempo a contestar y mejor, porque a ver si yo iba a saber si era su madre.
Al volver,  allí estaba la pobre hija que había reconocido el zapato de su progenitora, el pie, el trozo de pierna...Era su madre estaba claro.
Golpeaba la puerta, llamaba, lloraba...-¡Ay, mare,,,! ¡¡mareta, meua...!!
Ché, y qué susto, que pena y qué desesperación de no poder ayudar y como es natural, allí me quedé aunque el baño se fue llenando como si estuvieran dando dinero, pero yo haciendo de almohada a los llantos de la pobre hija que para eso vio en mi a la descubridora de la desgracia de su madre. 
Vino un señor trajeado -que el lugar es muy elegante para tener a gente con mono de trabajo- colocó una escalera y después de solicitar permiso a la hija, procedió a saltar la puerta por la parte de arriba, valga la explicación tonta otra vez. Con él venía un médico de maletín y una enfermera. Räpido: puerta  abierta y el cuerpo de la señora con la cabeza entre el retrete y la pared, una pierna junto a la taza y la otra, que ya lo he dicho, tiesa hacia fuera.
El médico cubrió con la falda a la señora  y con los recién llegados la sacaron del servicio, echaron a la gente y mientras la reconocían...¿qué hacía la hija? Pues llamarme apurada para que me quedara y pedirme quedamente que le ayudara...¡a subir la faja de su madre...! Una faja de pernera corta y con ballenas en la cintura, fuerte, que no sé cómo se usan todavía...
-Mujer...No es por no ayudarla pero, ¿qué importa ahora llevar o no la faja puesta...? Está tapada que es lo importante y  además no puede ser sano que algo le apriete. ¿Por qué no le ponemos el zapato para que no se enfríe? 
Pues bien, si el médico no toma parte en el asunto y le dice a la desconsolada hija que se dejara de bobadas, me veo poniendo una faja a una moribunda que es lo que me parecía la pobre señora.

Llamé esta tarde al hospital de La Fe... La mujer está viva, a Dios gracias. Un ictus que casi se la lleva pero sin más consecuencias. La nariz rota nada más y tranquilamente, sin faja. 
  

viernes, 5 de abril de 2013

LOS CRISTIANOS


Con aquello que dijo Jesús de poner la otra mejilla cuando alguien nos dé una bofetada, hay quien se lo ha aprendido de memoria y nos sueltan cada una que...

Lo siento, pero debo ser mala cristiana, porque de poder hacerlo si me pegan, una de dos, o echo a correr a ver si me libro de la segunda torta, o saco fuerzas de flaqueza y devuelvo el jetazo como más duela. Puede que si la acción viene de palabra poco meditada o sin la mala fe con que la incultura se expresa, me aguantaría tratando de razonar con mi interlocutor, pero si se va con malas artes, saña y desprecio, eso es ya otra cosa. 

En las pasadas fiestas falleras, ha tenido lugar un suceso que ha dado pie a todo tipo de opiniones. Ante una Falla prodigiosa, de un gusto exquisito, una obra de arte en suma como muchos de los monumentos que se dan por estas fiestas, un hindú se quiso inmolar rociándose de gasolina y con la intención de prenderse fuego al pie de ella. Los motivos: Un elefante ataviado con vestimentas indias y varias trompas; una especie de diosa hindú tañendo un instrumento típico de ese país...Bueno, cosas varias que podéis ver tirando mano de internet.

La población hindú bastante numerosa por aquí, recibió el espectáculo que creyó blasfemo, como un trago de ricino y como no podía hacer otra cosa, pues este siervo fiel a esa religión decidió llamar la atención de esa forma tan dramática. Lo demás está en los papeles: intervención de la policía para los disturbios; vecinos que no querían ceder en su derecho de seguir con su fiesta grande; petición de perdón a la comunidad; cubrir las estatuas que causaron el mal rollo, y el regalo de las preciosas diosas salvadas de la quema con indulto extraordinario a los santones ofendidos.


Aquí, si se meten con los cristianos, no pasa nada. La democracia y la libertad, para otros. En el Vía Crucis de Sábado de Dolor algunos se rieron de los que rezábamos con fervor. Hace un tiempo,  Paz Vega desnuda, cubierta con una mantilla y arrodillada "rezaba" ante la Virgen en actitud orante.  En Bayeres de Mariola, acturá en breve una especie de compañía de teatro en la que  ridiculiza a los Papas un tío gordinflón y repelente y se hacen chistes sobre nuestra Iglesia Católica y nuestras creencias. Muy valiente la cosa porque...no pasa nada.

Y...no pasa nada, que no somos musulmanes: solo católicos de los de la mejilla preparada.  Paz Vega no tenía necesidad de recurrir a la blasfemia y herir a los que la seguían, (y no me refiero a la María Magdalena que ahora se programa) Nadie protestará ante el estudio donde ruede. Tampoco irán las fuerzas de orden público al teatro de Bayeres para que impidan un espectáculo lamentable, soez y chabacano lleno de irreverencias (dicen que es una KK)...La televisión con algunos "intelectuales" seguirá machacando principios que luego lamentan muchos no haber inculcado a sus hijos y no pasa nada. Con esto, entiéndase, deseo que Paz viva muchos años y otras/os como ella,  nadie le haga daño pero si deseo que sus películas revienten de malas y de falta de público...cristiano.

Sin ningún afán xenófobo, así nos luce el pelo. En religión, nos ganan la partida hasta los seguidores de Caperucita y su lobo y si no, que alguien se atreva a meterse con alguien por sus principios musulmanes y a ver qué pasa. El pobre hindú, menos visceral que estos, se quería quitar de la circulación por creer que mancillaban a sus dioses, pero en el cristianismo, y con el respeto y la  devoción debida  a nuestro Señor Jesús, eso de poner la mejilla una y otra vez, nos va a dejar sin muelas y  eso, su parte humana, no lo tuvo en cuenta con todos los respetos. Demasiado corderos.



Perlas del Segura