domingo, 6 de enero de 2013

Casa Regional de Murcia en Valencia

   

Dos días de celebraciones en la Casa de Murcia en Valencia. Caras de alegría de los que dejaron su tierra para integrarse en esta ciudad hermana y de simpatizantes que se unieron a los  actos para honrar a sus amigos murcianos. Como dijo el presidente Blas García, lo murcianos nos enorgullecemos de sentirnos queridos por todos.


Acompañados por representantes de distintas Fallas, Hermanos Mayores de distintas cofradías, el Coordinador de los Bandos Huertanos de Murcia, Clavarios, Clavariesas y autoridades,  comenzaron los actos con una misa solemne amenizada por un grupo coral huertano. 

  

Vino de honor y una comida de Hermandad.





Recital poético a cargo de distinguidos rapsodas para declamar a  ilustres poetas de la tierra entre los que cabe destacar a dos  murcianos, los molinenses: don Esmeraldo Cano,  con poemas en castellano y panocho (ya fallecido)  y don Vicente García Hernández.
Yo recité “La Cebolla” de Esmeraldo Cano y la risa estaba servida. No necesité imitar el acento murciano porque ya lo tengo. No lo he perdido aunque estoy tantos años fuera de mi tierra, pero lo tengo...algo refinado.



¡Día feliz de recuerdos...!

martes, 18 de diciembre de 2012

CREO EN QUE, LO DE AÑO NUEVO, VIDA NUEVA ES…


CIERTO. Y no porque se disponga una a quitarse de encima esos kilos acusadores de que se comió algo más de la cuenta. O a ser más bueno. O saludar, reincidente, al tipo ese del quinto que jamás ha correspondido a tu saludo de cortesía. O evitar que ese genio plumífero se nos suba hasta ocasionarnos una subida de colesterol o similar. O…

El año nuevo, contradicciones de la vida, nos trae una vida nueva porque nuestro organismo será más viejo y entonces, puede que yo ya no haga los largos de piscina que me hacía cada dos días, porque me cansaré antes. Evitaré mi genio plumífero, ese que se eleva sin que me lo proponga, porque cada vez  veo más inútil enfadarse por algo que no vale la pena y es cierto que sienta mal. Ya no iré a Pilates porque está claro que no llevo bien acompasada la respiración a los movimientos y el resultado es como que NULO (además, estoy lejos de parecerme a mi profesora que es un tipazo) Y haré más de todo aquello que me gusta y que dejo para otro día porque “me sale” algo que creo más urgente. Voy a terminar mi novela “Con el portátil a cuestas” porque me río con ella y ya toca, que a este paso, no voy a casar nunca a la protagonista. Iré, con mi edad a cuestas también, representando el papel cómico de Lola en mi obra teatral “Campanillas” porque me encanta ver a la gente cómo se ríe y lo pasa bien. Y haré otras muchas cosas en mi vida nueva de persona algo más vieja en este año, porque tengo ánimo, salud y ya veremos cómo estoy con otros años nuevos y vidas nuevas.





OS FELICITO DE CORAZÓN DESDE ESTAS LÍNEAS y no enviaré postales porque me niego  a cabrear a los carteros con un trabajo extra y además, así no tengo que experimentar la sensación de lengua pastosa que se me queda después de dejar parte de mi saliva en cada sello.
Os deseo lo mejor por este medio y que seáis muy felices. Que se cumplan vuestras esperanzas lo mismo a los de mi afinidad ideológica, como a los que no lo son. Todos somos buenos y entonces, con lo que está cayendo, debemos desearnos una salud física y psíquica —lo que ya es más difícil como  D. Mariano no cambie y acierte con la forma de pensar y actuar— y de aquí mi DESEO también de que vuestros cabreos se reduzcan lo más posible para lograr esa meta. DESEO, que la cárcel se llene de corruptos que medran por ahí escondidos en estamentos oficiales. Que la prima de riesgo se quede en los…20 puntos, por ejemplo. EN FIN,  esas cosillas que estoy segura que nos alegrarían la VIDA NUEVA de este AÑO NUEVO.

Así se lo pediré al Niño Dios que está a punto de  nacer, para lo que buscaré la influyente recomendación (para estar en onda con esto de las recomendaciones) de los Reyes Magos, excluyendo al tal Noel, que no sé qué pinta en esta fiesta y que creo que, en realidad, viene de Alemania. 

 

ASÍ SEA.



domingo, 21 de octubre de 2012

SÍNDROME DE LA HIJA MAYOR



Lo mío no es ponerme transcendente, pero me ha dado qué pensar la conversación de dos señoras conocidas mías que se quejaban —y una de ellas amargamente—porque su hija mayor no  toleraba en ningún momento lo que a ella le parecía que hacía mal su progenitora. Si hablaba algo más alto que de costumbre…-“Mamá, estás chillando”. Si estornudaba, -“Mamá, procura no estornudar cerca de los niños” Eso, cuando la mujer se ponía la mano delante de la boca en gesto inequívoco de buena educación. Amén de repetirle sin que la madre lo esperase: “Pero mamá…¿Qué tontería estás diciendo…?” Así y en muchas ocasiones, hacer callar a la madre sin venir a cuento haciendo que ésta acabara cortándose para terminar  guardando un silencio incómodo y hasta humillante por miedo a que la hija siguiera con aquellas observaciones en muchos casos, lacerantes.
La otra mujer, se quejaba de que le ocurría algo parecido. Cuando fue a visitar a su hija a cierto país europeo, fueron algunas vecinas a saludarla a ella y a su marido sabedoras de su llegada. Esta señora habla un inglés aceptable y llevó una conversación fluida con las amables vecinas intercambiando unas y otras historias y anécdotas acaecidas en el tiempo de ausencia. Les agradeció el dulce con que la obsequiaron y así acabó la visita. Mi conocida quedó muy agradecida con el detalle y lo quiso compartir con su hija a lo que ésta respondió:
—Pues tienen mérito porque no sé cómo han aguantado tu rollo. ¿Te dabas cuenta mamá, que hablabas tú más que ellas con tu inglés de pacotilla? Eres bastante pesada.
Contó que ya ni probó el dulce…
—Síndrome de hija mayor, —le dijo un psicólogo.
 A la hija mayor se le hace enseguida responsable del hermano/a siguiente, aunque sea para ponerle el chupete al neófito porque se le ha caído. Aprende pronto a no llorar cuando tropieza y se le invita a que se levante ella sola porque “es una niña mayor”. Come sin ayuda. Se le enseña a que ha de dar ejemplo y ser responsable recogiendo su habitación, ordenando sus cosas, bañarse o ducharse sola y hacer que poco a poco sus hermanos cumplan eso que a ella le aconsejan o casi le imponen en su educación. Ha de ser un ejemplo como hermana mayor aun cuando todavía agradecería unos brazos maternos para acunarla. Se quedó muy pronto sin la dulzura de ser “bebé” y lo curioso es que esa niña se siente satisfecha de su papel y esa “satisfacción” ya no la va a abandonar nunca…
¿Qué ocurre después? Pues que la figura de la madre se merma para ella. La autosuficiencia  va a ser su bandera y los “tropiezos” entre las dos, se van a dar con frecuencia. Ni se da cuenta. Su madre es ahora como una hija para ella y con frecuencia le quita la razón, discute y sin que se le proponga, llega hasta humillarla.
No es una actitud premeditada, pero ahí queda. Atrás quedaron las malas noches de la madre a los pies de su cama en las fiebres. El orgullo  para presentarla como modelo de hijas y, si encima era alumna escolar destacada y así se presentaba a quien quisiera oír, eso es algo que la hija  olvidó.
 Ya no verá en su madre más que a otra hermana (impositora) y en el trato de igual a igual, tratará de disminuir  los méritos de aquella aunque los reconozca y sean palpables y hasta el  envejecimiento materno con sus consecuencias, le molesta. La madre no tiene derecho a ser más sensible ni vulnerable y en esa visión, hace daño con su actitud.
Curiosamente, con el padre, no pasa nada parecido. Y hay excepciones, claro.

lunes, 9 de julio de 2012

¡¡FELICES VACACIONES!!

Con este poema que hice para ser recitado  en su "cole" al acabar el curso por mi nieta Laura y a la que acompañaron en "el estribillo" del final sus condiscípulos, os dejo temporalmente. Se lo pasaron bien...
¡¡Muchos besos y un feliz verano...!! Os leeré de vez en cuando...


PAJARITO INGLÉS

Un pajarito inglés
vino a buscar a su primo:
Un gorrión español elegante,
con plumas en tinte dorado,
cantautor fino y cortés,
¡con jilguero emparentado!
y que sabía decir: “¡Oh, yes…!”

Un bombín como sombrero.
Un chaleco abotonado.
Una elegante levita
sobre pantalón rayado
y un paraguas en las alas
fue lo que trajo el inglés.
Y  el español complacido,
viendo al pariente  elegante,
le dedicó  un  cumplido: “¡Oh, yes…!”

Y después, acto seguido,
vino la invitación a suculenta comida:
Entrantes de fina hormiga
con  alas de moscardón.
Arroz rojo de la Albufera.
 Patitas de ciempiés
 -un “especial gorrión”-
al gusto del primo inglés,
y al verlo tan satisfecho
se lo repitió otra vez: -¡Oh,yes…!

Antes de partir volando
dijo el gorrión viajero
en español, chapurreando:
-“Querido… cousin,
Pleased… por tu acogida,
These days… han sido
los mejores   de  mi vida.
Y por eso… next year
por tu Navidad, o sea, mi… Christmas
Ven y trae tú el menú
Que es…¡ very good tu comida…!

Y aunque bien no lo decía
y regular se explicaba,
el español entendía
que era bueno lo que hablaba.
Y como era elegante,
con jilguero emparentado,
plumas en tinte dorado
cantautor, fino y cortés,
le dijo… lo que sabía: -“¡Oh, yes…!”

sábado, 16 de junio de 2012

ANÓNIMOS

Procuro no hablar en mi blog de política. Tampoco entiendo demasiado y menos en estos tiempos que corren. Cada cual que piense como quiera pero aunque se diga, nadie es totalmente apolítico y en el interior hay algo que se revuelve para bien o para mal cuando afloran ideas distintas a las nuestras y defendidas con mayor o menor vehemencia. Por eso...¿para qué nombrar a políticos de turno, a los pasados y a los que podrían haber sido, con el calentón suficiente para que al final nos molestemos mutuamente porque no pensamos igual?
Tengo muchas personas  en estas entradas blogueras a los que he llegado a querer y admirar aunque no los conozca personalmente. Como lo digo. A través de lo que escriben, de sus obras, de sus relatos, imaginación y ocurrencias, en suma, por su valía, es como si los tuviera delante con su ficha psicológica en la mano y sus caras amigas.  Les he contado en correos personales algunas preocupaciones, penas, alegrías, proyectos y todo eso con plena confianza y ellas a mí también. Algunas están en mis antípodas porque sus pensamientos y los míos en orden religioso o en los políticos son como palomas con vuelos distintos hacia el norte y al sur, pero pensando como piensen libremente son sobre todo, buenas personas. Siempre digo que Dios no mide con las medidas humanas y para Él no hay descalificaciones...¿Quién es bueno y quién malo? ¿Quiénes somos para juzgar a nadie por lo que piensa? ¿Les vamos a obligar a que tomen la histórica cicuta por no tener nuestras ideas?
Hay personas que se dicen agnósticas y lo son y que prestan servicios muy loables en nuestra sociedad tan necesitada (ahora más que nunca) entre chicos de familias desestructuradas o entre  personas que se abandonan en una corriente suicida hacia al abismo y hay que abriles los ojos para que no se despeñen. Hay por otro lado creyentes que se miran los pies y silban ante la visión de alguna calamidad como si no fuera con ellos. De todo hay en todos los signos y creencias.
Una vez hablé aquí sobre el aborto por una penosa anécdota de la que fui testigo, con final feliz, y hubo opiniones de todos los colores pero siempre dadas desde el respeto y la educación. Ahí conocí a mucha clase de gente con las que sigo en contacto y muy a gusto.
Mi entrada anterior, MARÍA, solo pretendía subrayar una situación de la que todos somos testigos. No soy una "santurrona" ni mis seguidores sois unos santurrones, ni "fachas" ni nada parecido; pero mira por dónde me dicen por mail que lo soy y todos los que me habéis dejado vuestro testimonio. Me trae sin cuidado, la verdad. Lo que sí me molesta es la penosa falta de educación, el insulto por el insulto, la indecencia  de las palabras soeces y la solemne cobardía del que se ampara en el anonimato.   

jueves, 17 de mayo de 2012

MARÍA

                                                                 



María es una viejecita de mirada dulce que pide limosna cerca de la puerta principal de la Basílica de Los Desamparados en Valencia. Lleva mucho cuidado de no “pordiosear” —como ella dice– en la misma puerta, porque está feo que los turistas vean  la miseria que hay por España. Chapeau por María.
—Hay miseria en todos sitios, María—le dije—esto es muy penoso.
El otro día me senté en los escalones de La Fuente del Turia con ella mientras la veía mordisquear con la boca inclinada, como de lado, (porque le faltan los dientes de arriba) un hermoso  bocadillo  que alguien le había comprado. Le miré los pies y vi que llevaba  puestas las mismas sandalias descubiertas del  invierno pero ahora, sin el grueso calcetín que le aliviaba el frío y entonces le he observado los dedos en martillo, hechos un gancho y con una uñas montadas las unas sobre las otras, que no sé si existe  alguien muy habilidoso  que supiera poner orden en esos pies.
—¿Por qué no se compra en la farmacia esos tubos de silicona en vez de las tiritas que lleva puestas para proteger los dedos, María? —pregunté inocente.
—Porque valen “dose” euros, cariño. Ya me apaño con los “esparatrapos” y las tiritas. Eso de los tubos es cosa para ricos.
—¿No tiene usted ninguna paga para no tener que estar aquí hasta tan tarde?
 Me contó su historia detalladamente entre el rasgueo de su pronunciación y el seseo de su Córdoba natal.
—Siii…Tengo una paga no contributiva. Yo, después de estar arreglando pescado en el puerto con mi hija a cuestas y helada de frío, nadie me aseguró. Ya ve.
Pide limosna porque su hija le salió algo pendonilla, en boca de ella, de su madre, y abandonó tiempo atrás al marido con un pequeñín de dos años, hasta que ha vuelto arrepentida y con ganas de estar con su hijo.
—¿Qué ha hecho su yerno?
—Pues perdonarla, porque ¿qué otra mujer iba a estar con él si no tiene trabajo? ( Eso es quitar mérito al arrepentimiento filial y lo demás es tontería) Además, mi hija es buena, solo que tonta ¿sabe? Se fió del hombre que se la llevó y que no quería al niño y eso ella no era lo que esperaba. Es buena madre. Antes, iba a una casa a limpiar pero ahora, no “le sale ná” para hacerlo y mientras, pues yo pido para mi nieto que toma aún papillas. Mi paga da para luz, agua, basura y poco más pero somos cuatro bocas. A medio día, vamos a La Fonteta de San Luis que no nos conoce nadie y una monja que va vestida “de mujer” nos pone de comer todo lo que queremos y muy bueno y yo además, con disimulo, cojo algo más de pan o fruta que están sin tocar en las mesas y me lo llevo para la “sena”  que de noche nos apañamos con poco y muy bien.
Se levantó como una exhalación después de pedirme perdón porque otro pobre le iba a quitar el sitio donde ella alargaba su flaca mano. Era su puesto de trabajo.
—“Usté” me perdone, cariño, pero es que estos “sinvergüensas” que piden para beber vino, me revientan. Ahí en ese puesto ya me “conosen” ustedes. Hay que ser serios y me gusta la formalidad.
Efectivamente, un hombre que había llegado andando con toda normalidad empujando un desvencijado carrito para inválidos, lo había colocado donde creyó más conveniente y se había sentado en él cambiando el gesto de su rostro por otro, el  más triste que pudo poner.  Logró echarlo y eso que la veo tan poquita cosa... tan paciente…Sobre todo, la formalidad en el "trabajo" y muy penoso por cierto. Que Dios le ayude y lo de los tubos para los dedos de los pies corre de mi cuenta...



(María…no se llama María, claro)

jueves, 19 de abril de 2012

CON EL PORTÁTIL A CUESTAS ( Continuación...)


Mi querida Ana:


Han pasado cuatro días desde el episodio de los dulces y parece que todo se había calmado algo. Lo de que hubiese ladrones se quedó olvidado y también que existieran ratones selectivos para escoger los mejores dulces, pero mira por donde esta vez mi  amiga Sor Elena, se ha pasado hasta las antípodas.
Cuando me he levantado, la he visto sentada en el pequeño saloncito de recibir las visitas totalmente desencajada. Descompuesta. Se había echado la toca para atrás y estaba despatarrada, amarillenta verdosa, sudando, con una pose nada académica, enseñando buena parte de su muslada generosa mientras Sor Nieves y otra hermana, Sor Teodosia, la abanicaban con sendos cartones cada una sin lograr una visible recuperación mientras esta sor última bajaba el dedo pulgar hacia el suelo, puesta en emperador romano haciendo gala de su nombre, dándome a entender lo mal que estaba la pobre. Solo le faltaba decir “¡iúgula! y sentenciarla.
—Fíjate, hija —me ha dicho Sor Nieves—. Se nos ha puesto muy malita en la capilla. Ha vomitado dos o tres veces y yo creo que tiene “tocada” la vesícula.
¡Qué buena la monja…! ¿La vesícula tocada? ¡Ja…! La tiene que tener hecha una pandereta, golpeada y hasta machacada. Al oír esto y percatándose de mi presencia,  Sor Elena ha hecho ademán de cogerme la mano mientras me miraba con ojos vidriosos de moribunda para balbucear algo así de extraño:
—Nino eves…agg…paded. Mudoh piros ari an…¡E erooo, agg! Uca aass…¡¡Onto, onto e nino eechooo, oreee!!
¡Pobrecita y qué delirio, la pobre…! –ha dicho compasiva una de las abanicadoras.
¿Pobrecita? A mí no me la daba mi amiga la muy gorda y ahora casi agonizante Sor Elena. Lo tenía merecido y me he sorprendido no sintiendo ninguna lástima por ella y aunque  me ha costado entender lo que decía con sus pocas fuerzas, lo he descifrado enseguida y la verdad Anita, es que me he hecho la loca porque se merecía lo que le estaba pasando y no he aceptado su mano. La traducción la tuve clara: —“El Niño está del revés mirando a la pared. He comido muchos “Suspiros de Cary Crant”. ¡Me muero, aggg! (esto último se entendía muy bien). Nunca más…¡¡Pronto, pronto, pon el Niño al derechooo, correee!! “
–Pues, sí que está malita…Parece que delira —he respondido cínicamente al comentario de la monja y como si no entendiera  a la casi difunta.
 Pero no me he movido ni un ápice, hermana. ¿Tú crees que se puede reincidir en semejante falta? No sé cómo no se ha hecho diabética. Me miró con angustia mientras se la llevaban a su camastro a ver si así en horizontal se mejoraba, pero al final, han tenido que llevarla al hospital en una ambulancia porque se estaba tornando azul de tanto vomitar. Sin oxígeno, la muy glotona, con la nariz de color púrpura y los labios sin forma entre amarillos y morados. Ese momento -débil de mí- es el que yo he aprovechado para darme una vuelta por la hornacina de San Antonio y ver el triste espectáculo que formaban él y el pobrecito del inocente Jesús, como antiguos escolares  castigados cara a la pared…¡Imperdonable! El Niño, con restos de merengue rosado por su pequeña túnica. Encima, eso. ¿Qué hacer? He frotado la tela con un paño humedecido para limpiar los rastros condenatorios y los he colocado bien de nuevo a los dos pero con el firme propósito de obligar a mi amiga a una pronta confesión a la superiora en el mismo momento que regrese del hospital. En cuanto a los suspiros de Cary Grant …¡qué bruta! No había modo de tapar los huecos porque se había zampado toda una bandeja.
He decidido hacer la maleta y en cuando ella vuelva, marcharme. No me gusta ser cómplice de lo que no está bien y además, es que ya ha  pasado un tiempo prudente para que reemprenda mi camino después de lo bien que he estado en esta casa. Me va a dar mucha pena, la verdad, pero yo creo que no es mi sitio aunque aquí haya empezado a reencontrarme y a mitigar algunas de mis obsesivas angustias...

Perlas del Segura