No me lo puedo creer, amor…
Cuando adivino ese ansia desbocada…
Cuando me llevas a la gloria de tu boca…
Cuando rendida, me sometes 
y me abandono feliz vencida, rota,
anhelando la eternidad de tu caricia
y que me envuelvas en la calidez
que solo tus manos irradian,
muero por si estoy soñando, amor.
Cuando tu aliento abrasa mi espalda…
Cuando tus brazos me acogen y me abrigan…
Cuando eres un manto de seda,
corcel sin bridas que me arrastra
y me lleva en pos de ti sobre el lenar
donde sangra y se desgarra tu ternura,
temo despertar y no quiero, amor.
Cuando eres ruego humilde y oración…
Cuando tus labios musitan sin decir…
Cuando es suave la zarza y caricia el espino,
hielo que quema sin apagar la sed,
me da miedo ser espuma a la que el viento
mece y a su capricho eleva y domina
tan sutil, que desaparece y es nada…
Desvanezco y me siento morir, amor.