Mis queridos amigos:
De nuevo me tomo una vacación que no sé de cuanto tiempo será. A veces el trabajo se amontona y siempre pienso lo mismo: No sé cómo se aburre la gente.
Seguiré, de vez en cuando, leyendo vuestras entradas porque eso me encanta, tened la seguridad, pero no sé si podré comentaros y, allá por abril, volveremos a "vernos", si Dios quiere. Mientras, os deseo lo mejor con unos pensamientos sentidos y que como poema, de los que surgen, a mi me vale aunque la métrica, es lo de menos.
No me gusta el miedo que origina la soledad.
No quiero la frialdad de unas manos vacías.
No deseo la caricia del roce sin afecto,
el oido que no escucha la pena ni el lamento,
el paso sobre la angustia y el dolor ajeno...
No me gusta ver miradas cubiertas de inviernos.
No quiero la huella que mancilla la inocencia.
No deseo promesas abandonadas al viento,
la ley disoluta que justifican los necios y,
la muerte acallada de los más indefensos.
Un fuerte abrazo.
casarex@hotmail.com