viernes, 6 de mayo de 2011

CUENTO PARA NO CONTAR A NIÑOS




Ya que nombré a mis hermanos, he de decir que desaparecieron pronto de mi vida infantil. Los pobres fueron internados en un colegio para huérfanos dignos de las novelas de Charles Dickens y yo me quedé enfermiza, triste y sola con mi madre y su tristeza de viuda joven, sin las historias fantásticas de mi hermano mayor y sin la complicidad de mi segundo hermano.
Mi abuela me obligaba a leer para evitar mi aburrimiento. A ella debo el que me gustase la poesía y aprendiera a declamar bien pronto, pero en cuanto podía, me escapaba a casa de mis tías maternas donde mi dulce tía Chon, soltera, una de las mujeres más buenas que he conocido, tenía para entretenernos a mis primos y a mí otro tipo de diversión: sus cuentos...Cuentos de pedagogía dudosa que jamás he repetido a mis hijos, a cual más tétrico y que hicieron que aún hoy, me asuste la oscuridad, las tormentas y la soledad de las casas viejas. He aquí una muestra, abreviando lo que pueda, cosa que ella no hacía:

Era una vez una madre y su hija que, hartas de pasar hambre, decidieron ir al cementerio y cortar un pedazo de pierna al último muerto, todavía "fresquito" sin olor ni gusanos, para poder comer y sobrevivir.
-Madre -advirtió la hija- Yo creo que eso no está bien.
-Más vale comer que bondad, hija mía. ( No sé si eso era muy edificante)
Y de madrugada, se adentraron en las penumbras del cementerio y cortaron a un difunto un "piacico" de pierna, se dieron un festín cocinando aquella carne con ajos tiernos, ñoras, y tomate y se fueron por la noche a la cama muy satisfechas.
Pero, al dar las doce de la noche, unos aldabonazos en la puerta de entrada, las despertó.
-¡Ay, mamá mía...! ¿Quién será?
-Cállate, hija que quien sea, ya se irá.
Una voz cavernosa y hueca (como la que ponía la tía Chon) se dejó oír.
-¡Mariaaa...! ¡Dame la "pata" que es mía, que subo por el primer escalón.
- ¡Ay, mamá mía...! ¿quién será?
-Cállate, hija mía, mía, que ya se irá -decía la madre diciendo un "mía" más de la cuenta.
-¡¡Noooo!!...¡¡No me vooooy!! ¡¡ Por el segundo escalón estooooyyyy...!!
-¡Ay, mamá mía, mía, mía...!¿quién será? - volvía a preguntar la hija poniéndose pesada también con el "mía" en boca de mi macabra tía Chon. De nuevo con su voz ronca, transformada, haciendo de ventrílocua y narradora psicodélica, ella seguía inmisericorde ante nuestras caras de susto tremendo: -¡¡María, voy por el sextooo... por el séptimooo escalónnn...!!
El cuento, machacón y pesado con el muerto reclamando su trozo de pierna a las infortunadas caníbales, subía de tono cada vez más inquietante a medida que ascendía por los escalones de la escalera interminable de la casa. Mi tía ponía los ojos en blanco...Balbuceaba cada vez que las mujeres hablaban y, en un momento dado...¡¡plaf!! : daba una enorme palmada y con un grito decía :-¡¡¡María, que te cooomooo!!!

Sin palabras. La primera vez casi me muero de susto después de esperar veinte escalones y mi prima Asunción, la misma que tantas veces ha salido por aquí, se orinó de la tremenda impresión.

26 comentarios:

trinidad dijo...

JJJJJJJJJJJJOOOOOOOOOOOOOO!!!
Lo que me he reido, qué bueno menudo cuento, este lo cuento, yo me he reido hasta las lágrimas.
Estupendo, Un abrazo hay que hacer reir al alma y tú lo has conseguido.Mari Trini.

Perlita dijo...

TRINIDAD:
Me encanta que entiendas mi humor. Soy así y me da la impresión de que, (aparte de trasnochadora como yo) eres alegre y positiva.
Ya habrás adivinado que mi infancia no fue un camino de rosas, pero yo no era consciente de eso porque por instinto, me fabricaba mi felicidad cada día y con estos cuentos incluidos, la atención de la gente que me rodeaba, creo que hasta me dieron salud.
Bien, pues sigue con tu sentido del humor tan parecido al mío, que es lo mejor.
Un fuerte abrazo, Carmen.

María dijo...

Mi abuela leía "El Caso" y yo se lo quitaba, anda que no había sangre ahí ni nada, pero lo tuyo es la leche, jaja, más vale que no se lo cuentes a tus nietos.

Besos

Mos dijo...

Paisana Perlita: Hay que ver qué historias nos cuentas. En esta ocasión un pelín horripilantes por los cuentos de la tía Chon. ¡Vaya cuentos! Y eso que era buena, muy buena pero seguro que lo pasaba pipa viendo las caras y los gestos que poníais la chiquillería con esas historias terroríficas con tanta escenificación. Me recuerda los cuentos del hombre del saco y el “sacamantecas” que contaba mi suegra a mis hijas cuando eran pequeñas. En algunas pasajes del cuento, mis niñas se agarraban a las faldas de la abuela y no rechistaban hasta terminar toda la historia. Cosas de abuela un poco “masoca”.
En fin, Carmen, paisana, qué buen rato pasamos con tus anécdotas y tus vivencias que tan bien sabes plasmar. Me recuerdan un libro de Juan Arias que se titula “Las galletas profanadas de mi madre” y que está lleno de momentos emotivos, alegres y humanos con mucho humor y optimismo. Podrías hacer lo mismo y publicar algo parecido con tus vivencias salpicadas de esa alegría y fina ironía que te caracteriza.
Bueno, ya termino. Un abrazo grandote desde mi orilla.
Mos.

Perlita dijo...

MARÍA:
Me acuerdo de El Caso.¡Qué ganas de sufrir tenía la gente! Yo tuve un alumno muy buen dibujante (hoy es ilustrador)que lo llevaba a clase y su distracción era abrir los ojos con plumilla y tinta china a todos los muertos que salían fotografiados en sus páginas. Espeluznante. Otras veces, hacía como si de los cuerpos se escapase el alma, perfectamente dibujada. Una pena no haber conservado nada de aquello porque era un artista; macabro, pero artista.
Un abrazo,amiga.
Carmen

Perlita dijo...

MOS:
Si es que las abuelas y las tías solteras de antes, eran unas mártires. A las pobres se les "soltaba" a los críos porque como estaban solas...¿o no? Mi tía nos solía decir que nos llevaría "El Garrampón" y el "tío Saín" pero donde se ponía este cuento, alargado debidamente, o el de "La gallina del curcusío" (culo cosido), que se quitasen los otros miedos de pacotilla.
Puede que algún día sí que me dedique a recoger estas historias, muy antiguas y que escuché de primera mano.
Ya publiqué un libro de vivencias: "Molina es mi pueblo" que, presunción aparte, se agotó en quince días porque nombré a personas de mi pueblo y de mi infancia que eran dignas de ser
mencionadas porque endulzaron mi infancia. Creo que entonces se me conoció en mi pueblo, pero ahora lo tenía que reformar o hacer otro, ya que omitiendo nombres y con otras historias añadidas, también gustaría, pero ya lo editaría por libre porque los ayuntamientos no tienen un duro y ahora, ya tengo editorial afortunadamente que me toma en serio.
Eres muy amable y trataré de leer a Juan Arias que siempre se aprende.
Si puedo, colgaré la presentación de ese librito de memorias que tantas satisfacciones me dio pero ahora está agotado.

Espero que tus hijas no tengan traumas y le recen a su santa abuela...¡qué sabía ella de pedagogías! Pero a mí, cuentos como éste y no por mi tía solamente, me marcaron de por vida y no es broma.

Un fuerte abrazo, paisano y os deseo buen tiempo por tu orilla que hoy, en Valencia, ya es verano casi.

Mos dijo...

Oye, Perlita, ¿por qué no estoy en la columna de la izquierda en los sitios que merece la pena visitar? Me di cuenta hace tiempo pero lo dejé pasar. Si no es por nada, nena......es que me hace ilusión estar ahí en un huequecico.
Dinos cómo conseguir algo de lo que tengas publicado; me encantaría leer algo tuyo con tranquilidad así como si tienes algo en proyecto publicable.
Un abrazo más grande de Mos.

Perlita dijo...

MOS:
Lo siento...lo siento...lo siento. Te tengo puesto en los blogs de amigos que van pasando automáticos en el acceso al mío. Es el que me dice si hace alguien una entrada nueva y el tiempo en el que se presenta. Ahí tengo casi el doble de amigos pero que no se ven y estás tú. Mañana mismo me pongo manos a la obra porque creí que estarías por fuera (¡despiste gordo!) y quitaré otros que ya no siguen y por falta de tiempo no he quitado. Te coloco...¡faltaría más!
A ver si me hago con alguno de mis libros, sencillos, de ambiente murciano, "humildotes" y te lo enviaría con mucho gusto.
Venga...¡a descansar, que son las taitantas de la madrugada!

Galatea dijo...

Perlita! me has hecho recordar mi infancia!! mi padre tambien me contaba ese cuento en una versión distinta... a medida que leia tu relato visualizaba la escena...
Gracias por hacerme recordar...
Me gustó mucho tu entrada.
Un beso.

La Gata Coqueta dijo...


Con mi afecto para ti!!

L a fantasía se va haciendo llegar
A taviada de amena evocación

G ranjeando atenta lo positivo
A trapando los sentimientos en ello,
T rinos y halagos se hacen sentir
A cariciando y dejándose acariciar

C ual paso de una fugaz cometa
O ndeando sus esperanzas al viento
Q uedamente pero sin pausa
U na estela de cariño va dejando
E ntretejida entre las rimas
T enaces en el empeño por crear
A mistades hiladas en armonía...

María del Carmen

Perlita dijo...

GALATEA:
Espero que tu padre dulcificara más el tema porque de lo contrario serás una miedosa impenitente como yo lo soy. Me río cuando mi nieta de siete años me dice que la acompañe a donde sea porque tiene miedo...Si ella supiera que la oscuridad me aterroriza...
Y encantada con haberte hecho recordar. Eso siempre satisface
Un abrazo, Carmen.

Perlita dijo...

GATA, Mari Carmen:

Precioso acróstico y te felicito por tu exquisitez. Muy difícil el acróstico que en tiempos, fueron mi manía. Siempre estaba componiendo alguno.
No desaparezcas, guapa, que tu sigilosa huella gatuna está llena de encanto.
Un abrazo, Carmen.

Prudencio Hernández Jr dijo...

La verdad es una perlita tu blog...el cuento buenisimo un humor negro no para niños ..y adultos asustadizos..jaja
Buenisimo..tu alegria es contagiosa.te leo
Un placer conocerte..un abrazo desde el sur

Carmela dijo...

Me has hecho reír!!!!Buen sentido del humor.
Menudo cuento!!!
De chicos nos contaban ese tipo de historias , de sombras, misterios y aparecidos .
Todo un tema para generar miedo.
Un abrazo!!

Manuel Maria Torres Rojas dijo...

Perlita, corazón huertano, ¡ande pijo te metes, que me he quedado sin una gota de sangre en los bolsillos, de puro susto! Algún día te contaré las historias de miedo que me contaban en Granada, cuando era "chiquetico" Beso y firmo.

Hada Saltarina dijo...

¡Qué cosas, Perlita! Cuando hablabas de tu tía Chon, me vino a la memoria la Tía Carmen de mi madre que -qué cosas!!!- relataba esa misma historia. Yo nunca la pude oír por ella, pero sí por mi abuela y toda la familia colaborando al calor de la cocina con ese tremendo: "¡¡María, dame la pata que es mía!!"

Tenemos cosas en común, mi queridísima amiga. Besos

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Menudos cuentos los de la tía Chon, menuda sería...

Pero yo quiero enviarte un abrazo, me acabo de enterar del terremoto en Murcia, espero que tú y los tuyos estéis bien. Un abrazo bien grande Carmen

Perlita dijo...

PRUDENCIO:
Gracias por asomarte por esta tu casa desde tan lejos.
Esto del humor negro, no muere, pero no se me ocurrirá usarlo con los críos.
Te visitaré en breve, saludos.
Carmen.

Perlita dijo...

CARMELA:

Ahora nos reímos, pero entonces...Yo creo que era un modo de tener a los niños quietos porque enseguida te decían: ¡Qué viene el tío de la mano negraaa! Y estabas arrugado en un rincón viendo manos negras en la oscuridad prestas a apretarnos el cuello. ¡Qué pedagogía! Pero nuestras abuelas, tías, madres no sabían otra cosa para entretener.
Un abrazo, Carmen

Perlita dijo...

TORRES ROJAS...
Ando dando vueltas a ver de qué me suena tu apellido. Si es casualidad o nos conocemos...¿Nos conocemos?

Pues mira, una "miaja arrugá y encogía" sí que se quedaba una con tales historias. Y las hay peores, que ni "miento" porque me da "repelú" el "mentarlas". Pero eso: un pijo le importaba a mis paisanos que los zagales nos quedáramos "apavaos"con el susto.

Un abrazo, salado, y ya te visito.- Carmen Sabater.

Perlita dijo...

HADA:

Mira qué bien, oye, que tu tía y la mía coincidieran en el método de entretener a los críos...¡Menuda tropa que éramos!
Estos cuentos solían contarse en la noche de Todos los Santos, el uno de noviembre, o sea que eran los sustitutivos a don Juan Tenorio que no sé yo por qué teníamos que pasar miedo esas noches.
Cualquier día los recogeré aunque mis nietos los lean cuando se afeiten.
Montones de besos, guapa.
Carmen.

Perlita dijo...

XIMO:

Eres un encanto y la tía Chon, también. Su caricatura te hubiera encantado porque era como la abuelita Paz que seguro tú como artista conoces. Estará asustando Ángeles por el Mas Allá. Se le daba bien, inocentemente claro.

Muchas gracias por tu interés. Yo vivo en Valencia, pero mis hermanos y toda la familia vive en Murcia y están bien. Hemos pasado unos momentos malos porque en la capital se ha notado fuerte y no podíamos establecer las llamadas ni siquiera con el móvil. No somos nada, valga el tópico.
Un fuerte abrazo, Carmen.

Tesa dijo...

A mí me lo contaron a los cinco años y todavía me acuerdo del grito que pegué.

Además en mi versión había un sonsonete de versito ripioso:

Ay, mamaita, ita ita, ¿quien será?
Cállate hijita, que ya se irá.
¡Que no me voyyyy!
que subiendo el primer escalón estoyyyy

Y así hasta el susto final.

A mí me ocurrió en Guadarrama y a ti en Murcia, ya ves, qué historias.

Un beso, Perlita.

Unknown dijo...

Jiji. Que recuerdos. A mi me lo contaban también y tengo 38 pero no me contaban la historia anterior. Sólo el cántico era un poco diferente. Era " ay mamamita mia mia quien será, callate tonta tonta que ya se irá. Que no me voyyy que pasando por la puerta estoyyy" y así hasta debajo de la cama y lo último comiendote las tripas estoy. Jiji a mis hermanos,primos y a mi nos encantaba.

Raquel Bravo Sánchez dijo...

Jiji. Que recuerdos. A mi me lo contaban también y tengo 38 pero no me contaban la historia anterior. Sólo el cántico era un poco diferente. Era " ay mamamita mia mia quien será, callate tonta tonta que ya se irá. Que no me voyyy que pasando por la puerta estoyyy" y así hasta debajo de la cama y lo último comiendote las tripas estoy. Jiji a mis hermanos,primos y a mi nos encantaba.

Anónimo dijo...

Pues a mi me lo contaba mi abuela hace ya unos 45 años. Ella procedia de un pueblo de Toledo y para mi era muy tétrico. Había una diferencia y es que lo que le habían quitado era las "asaduras" así que daba mucho miedito cuando decía «dame mis asaduras, que me las sacaste de mi sepultura». Que tiempos aquellos tan oscuros.

Perlas del Segura