Me he venido a "los madriles" y antes de mi descanso, atiendo a un e-mail que me envía una buena amiga que me pregunta si sé preparar las "Patatas a la murciana!...¡Faltaría más! Me ha tocado la fibra de la patria chica y allá voy.
Tengo mi duda de si se refiere a las patatas en "Ajo cabañil" o a las "Chuletas de huerta", así que pongo las dos por si algún o alguna visitante quiere ver cómo le salen cualquiera de estas recetas.
Para las primeras, las cabañil, se hacen las patatas fritas como para tortilla, sin dejar que se doren. Luego, para un kilo de patatas, se pone en un mortero, cuatro dientes grandes de ajo y se machacan y se les agrega, medio vaso pequeño de agua y el resto de vinagre (se puede probar antes de poner demasiado vinagre, porque hay quien lo tolera menos que otros.) Todo eso, se vierte sobre las patatas fritas y se les dá unas vueltas y el olor, ya resucita.
Las chuletas de huerta, se hacen con patatas más bien grandes y que se cortarán en rodajas de un centímetro y medio de grosor.
A cada una de esas rodajas, se les hace en una de las superficies, unos cortecitos con la punta del cuchillo en forma de enrejado, sin que calen hasta la otra parte. Se colocan en una bandeja metálica, a ser posible antiadherente.
Para medio kilo, seis dientes de ajo que se machacarán en el mortero con la sal y el perejil. Todo ello, se va distribuyendo sobre las patatas, presionando con el dedo, para que cale en los pequeños cortes y después, se rocían con aceite de oliva y se les espolvorea un poco de pimienta y...¡al horno!
Han de quedar bien doradas y lo bueno, es que por el aceite que cae a la bandeja, por debajo, fríen y por encima, eso, se asan como hechas en horno que están.
TRUCO: Suelo triturar los ajos con la batidora para no trabajar con el mortero, pero no demasiado y con el aceite y la sal, sin pasarse en esta última. Han de notarse los trozos del ajo
Las chuletas de huerta, se hacen con patatas más bien grandes y que se cortarán en rodajas de un centímetro y medio de grosor.
A cada una de esas rodajas, se les hace en una de las superficies, unos cortecitos con la punta del cuchillo en forma de enrejado, sin que calen hasta la otra parte. Se colocan en una bandeja metálica, a ser posible antiadherente.
Para medio kilo, seis dientes de ajo que se machacarán en el mortero con la sal y el perejil. Todo ello, se va distribuyendo sobre las patatas, presionando con el dedo, para que cale en los pequeños cortes y después, se rocían con aceite de oliva y se les espolvorea un poco de pimienta y...¡al horno!
Han de quedar bien doradas y lo bueno, es que por el aceite que cae a la bandeja, por debajo, fríen y por encima, eso, se asan como hechas en horno que están.
TRUCO: Suelo triturar los ajos con la batidora para no trabajar con el mortero, pero no demasiado y con el aceite y la sal, sin pasarse en esta última. Han de notarse los trozos del ajo
picado.
¡Que aproveche a mi amiga y a todos los que queráis probar algo tan sencillo y rico!
Y de Valencia, a Madrid. Nos vamos mi marido y yo a disfrutar a nuestro nuevo nieto, Yago, y a ejercer con sus hermanos de abuelos -jóvenes, pero abuelos- que solo tienen cuatro y dos años y que están como locos con el nuevo hermanito. Veremos a ver lo que les dura el entusiasmo, así que, hasta que vuelva...
¡Que aproveche a mi amiga y a todos los que queráis probar algo tan sencillo y rico!
Y de Valencia, a Madrid. Nos vamos mi marido y yo a disfrutar a nuestro nuevo nieto, Yago, y a ejercer con sus hermanos de abuelos -jóvenes, pero abuelos- que solo tienen cuatro y dos años y que están como locos con el nuevo hermanito. Veremos a ver lo que les dura el entusiasmo, así que, hasta que vuelva...