lunes, 8 de diciembre de 2008

Porcia (continuación)

Sufrido el soponcio del escaparate, Porcia se levantó a otro día temprano después de una noche de pesadillas en los que se veía gorda como un balón gigante; cogió el coche y fue hasta uno de los mejores establecimientos de ropa interior. La distinguida clientela pudo observar la cara de ansiedad en la muchacha apostada ante las cajas que contenían la solución a su sentido problema y cuando una de las dependientas se le acercó para atenderla, solo le faltó echarse a sus pies e implorar un milagro.

-Por favor- dijo al fin en un tono de voz apenas audible- deseo unos sujetadores que me levanten algo el pecho, que me hagan más redonda...más...

No terminó. La señorita que le iba a atender, sin pestañear, radió hacia el interior del vestidor:

-A ver, Micaela, busca y me traes un sostén de raso ochenta B con relleno, tirante cruzado sobre la espalda con corrector posicional de omóplatos y con aros de aluminio bajo la cazoleta...

-Oiga...-se animó ansiosa a continuar Porcia ante las dotes adivinatorias de la dependienta- y quiero probarme una fajita, porque...- aquí sintió la necesidad de justificarse – aunque no la necesito, me gusta ir un poco sujeta con algunos modelos de vestidos que ahora se usan...

De nuevo la vendedora, le echó una mirada de cintura para abajo y volvió a reclamar a la encargada de almacenaje sin un solo gesto de aseveración y sin mediar palabra con su ansiosa clienta.

-Micaela, busca también una faja sin pernera, con refuerzo delantero lycra doble en la zona peritoneal y las caderas, efecto elevador de glúteos y con ballenas naturales en zona lumbar y laterales de la cintura.

Porcia pensó en esos quirófanos que salen en las películas donde el cirujano, solo demanda y los ayudantes le van dando sin pedir explicaciones todo el instrumental necesario para lograr casi una obra de arte. O en los bares: “Dame dos de papas bravas, gambas al ajillo, media de chipirones...¡marchandooo!

Se sorprendió de la capacidad de aquella mujer para adivinar todo lo que quería, aunque se sintió algo molesta con esa serie de detalles que iba lanzando a su ayudante que cualquier persona podía oír de las que estaban presentes y como si necesitase tanto remedio. Solo tenía un poco abultado el vientre y algo caído el pecho. Solo eso, pero no estaba de más la vista perspicaz de una entendida profesional como la dependienta parecía.

- Seguro que va a comisión... -pensó ingratamente.

La delicada y coqueta fajita llena de entredoses y ballenas como contra fuerte y un sostén de raso con primorosos bordados en seda que tenía además un forro de espumilla para realzar el busto, llegó a sus ilusionadas manos. Una vez probado, el sujetador levantaba el pecho de una forma natural y juvenil, pero el contorno para la talla, desproporcionado según su apreciación, era tan estrecho que se marcaba en la espalda una especie de pliegue carnoso que le hizo dudar unos instantes.

-“Es de suponer que con un jersey discretamente holgado, ni se note esta incidencia. Además, me hace que vaya erguida...” - se dijo. Así y con todo, le pareció bien hacerlo notar a la dependienta rebuscando las palabras:

-Pues necesito además una espaldilla, señorita, una espaldilla sobre el tirante cruzado y hasta la cintura para evitar protuberancias carnosas...

Luego, le tocó el turno de prueba a la faja. Le apretaba algo más que el sujetador y tuvo que sufrir para subirla hasta donde debía. Parecía que su persona se fuera a partir en dos hemisferios del que salía perjudicado el inferior porque con la opresión de las ballenas en su ecuador, la cadera se agrandaba tanto en comparación con la cintura que la hacía parecer respecto a su hemisferio norte, parte de otro cuerpo, pero ella se encontró corregida, exuberante y se gustó.

-Puede...que si coge usted una talla cuarenta...-Se atrevió a decir la dependienta tímidamente con una desacertada psicología, perdiendo todos los méritos acumulados hasta entonces.

-¿Talla cuarenta?...¿Acaso me ha visto como una vaca?¡Soy la treinta y ocho ! Debe usted fijarse porque eso en su profesión es importante, señorita... -casi chilló.

Abandonó el establecimiento con todo puesto y con la ilusión de haber encontrado el remedio justo para enmendar la travesura cruel del tiempo jugando en su cambio anatómico. Ahora todo volvería a la normalidad porque...¿Iba a empezar su cuerpo a descomponerse en montones de carne aquí y allá sin orden ni concierto? Demasiado pronto como mamá había dicho ¿Le iba a crecer la barriga como a ella que desde joven contaba que sus fajas eran hechas siempre a medida porque no encontraba en los establecimientos del ramo nada que le valiera? No se parecían en absoluto. Ella salía a papá, el erguido, estirado y distinguido profesor en derecho romano, don Catón de la Torre.

Había dejado el coche en un aparcamiento algo alejado de aquella tienda y al paso por la acera de la avenida, volvió a mirarse en los escaparates que ejercían desde siempre aquel extraño atractivo para ella. Esta vez, era otra cosa. Volvía a ser la misma, con el pecho levantado, la espalda recta y el vientre plano como si lo hubieran planchado.

(continuará...)

lunes, 1 de diciembre de 2008

PORCIA


(Porcia es hija del ilustre profesor de derecho romano Don Catón de la Torre, enamorado de la historia de Roma y a la que bautiza así en memoria de la segunda esposa de Bruto. Cree con ello que su única hija será portadora de la belleza e inteligencia de aquella, pero por el celo y la protección extremada de sus progenitores, la chica ve cómo el tren de su juventud va dejando atrás ilusiones y oportunidades...)


Esta vez, no. Tenía que poner remedio. Al mirarse con detenimiento en aquellos escaparates, vió una barriguilla incipiente que le levantaba su bonita blusa de guipur y parecía como si el pecho se le hubiera caído algo hasta la cintura.

¿Cómo no se había dado cuenta antes? Se angustió. Había cumplido treinta y nueve años y aún tenía que esperar la llegada de ese extraordinario pretendiente que su madre le auguraba y que no acababa de aparecer. Bueno, sí. Había llegado uno varios años atrás que le gustaba mucho y que insistió más que otros, Antoñito, el hijo del señor Antonio, el carnicero. Un gran chico, buen estudiante que perfeccionaba su inglés en Irlanda, educado y serio, pero que al decir de mamá, aunque era listo y sabía idiomas, siempre olía a morcilla de arroz y chuletón de Burgos, así que a la segunda o tercera carta de amor que Porcia recibió, su madre la cogió, se presentó en la carnicería y, con más que humos, le dijo al padre:

-Señor Antonio, que no vuelva a repetirse tamaño atrevimiento o tendré que tomar otro tipo de cartas en el asunto. Que su hijo no vuelva a escribir porque mi hija, es Porcia de la Torre...¿entendido?

El hombre se encogió de hombros y Antoñito no volvió a dar señales de vida. Luego se supo que entró a trabajar en un Banco y se quedó por Suiza, millonario y felizmente casado y con hijos. Porcia suspiró mucho por entonces y perdió al bueno de Antoñito; eso, y la ocasión de poder degustar los mejores filetes que entraban en aquella carnicería de élite porque mamá ya no era bien vista por allí y además, le tocó suspirar muchas otras veces porque la progenitora insistía en ahuyentarle siempre a los posibles novios que no creía dignos de ser sus yernos, que eran todos...


(Carmen Sabater Rex.- ISBN: 84-923788-1-6 )

lunes, 24 de noviembre de 2008

MI CHIQUI



Mi hija pequeña es bióloga. Eso no le da de comer pero...¡cómo disfruta con todos los animales que le caen alrededor! Además tiene los suyos propios : Un acuario con una veintena de peces; una tortuga que se llama Sombra y que ahora no se le puede molestar porque está como tonta esperando la primavera y no está para fotos.




Un caballo frisón hermoso al que le ha sacado una doma fantástica. Un águila de siete meses con la que se pasea por el campo y que aunque parezca que se pierde, llega hasta el guante cetrero con solo chistarle.




Y luego, tiene a Carbón, aquel perro negro como un mal pensamiento, que es pesado de tan cariñoso, que un buen día me siguió por un parque arrastrando su pena de abandono, sus lágrimas de puñales, hasta que me convenció. ¡Pobre chucho! Ahora que ya es de la familia aunque viva en casa de mi hija, me martirizo pensando qué habría sido de él si me hago la dura...






Para terminar, al delfín no lo tiene en casa, pero le gustaría. Sabe un montón sobre estos simpáticos bichos y los adora. Ha hecho cursos y los ha dado donde se lo han pedido sobre sus costumbres, sus manías - que las tienen-y ese instinto que les hace caer bien a cualquiera. Aún tiene marcas de quemaduras en la espalda porque el pasado verano, estuvo como voluntaria cuidando a un bebé delfín, metida muchas horas en el agua, alimentándolo, ayudándole a desplazarse y aunque fue en el Oceanográfic, nadie supo qué dolencia tenía y al final, se murió. Del duelo que le hizo...mejor no contarlo.





Suele decir, que los animales son mejores que algunas personas...Y más fieles...Y más agradecidos...Y que tiene que haber algún lugar donde se reunan sus espíritus inocentes con sus cargamentos de ternura después de muertos...




martes, 18 de noviembre de 2008

Roquetas y Almería

¡Ay, que no me lo creo...! ¿viaje para mayores, yo?

Llegada...

El hotel tiene buen aparcamiento y en estas fechas lejos ya del verano, dispone de muchas plazas libres y con sombra, cosa que se agradece en estas latitudes. Casi coincidimos con otras personas que llegan en un autobús para disfrutar de la misma oferta de vacaciones. Mientras mi marido cambia el coche hasta donde le indican, yo agarro mi maleta que siempre es más grande que la suya y me voy acercando a la puerta de entrada...¡Qué mayores encuentro a todos los que acaban de llegar! ¿Estaré así yo? Me quito ese pensamiento como si fuera a costarme la vida retenerlo y sigo mi camino pero...Uno de los de los recién llegados, que además lleva un gran bolso de Luis Vuiton, me sorprende queriéndome quitar mi maleta para ayudarme con ella...




-"¡Ay, señor, que de verdad se me vé vieja sin remedio...!"- he pensado.
- Permítame, "señorita" que le ayude...
Mi atento ayudante debe rondar los setenta, pero es un hombre que guarda cierta apostura, Es alto, vestido con gusto, pelo abundante cuidado y totalmente canoso y al sonreir, solo le ha faltado un destello cegador en un colmillo, posiblemente parte de una dentadura, retocada, atornillada cara y perfecta.
-No se preocupe que lleva ruedas...Llega mi marido ya...

He notado cierta decepción en mi amable ayudante que la ha sabido soslayar con un saludo efusivo a mi marido y creo que se han caido bien mutuamente.
Un solitario. En este mi primer viaje de "seniors" como se les llama a estas excursiones, en C. Inglés, Imserso...etc para enmascarar una evidencia, observo y aprendo.

Tarde libre con un tiempo magnífico. Una estupenda habitación, algo recargada con adornos de espejos por todos sitios y una terraza sobre el mar, apenas a cien metros, que invita a no moverse de allí. Creo que hemos acertado viniendo.




El guía principal es una persona preparada y amable que se empeña en pronunciar las "eses"y ponerlas donde no se debe. Andaluz de pura cepa. Encantador.
-Como "osviamente" sabrán, estoy a su plena disposición.
Preguntas acertadas de los asistentes y preguntas tontas por lo "osvio". Parece un buen grupo en general. Don Carlos, mi atento ayudante de ayer, se nos ha sentado al lado.
-¿Piensan hacer todas las excursiones? Es por coincidir...
-Claro. Haremos algunas. Le dice mi marido. Una estupenda idea, hombre.
-¿No les importa?
-En absoluto.

Está claro que a nuestro amigo le hemos caído bien. También él a nosotros. Nos ha contado que enviudó hace tres años y que no anda muy bien con su nuera. Cosas... Es médico jubilado y sin compañía como me figuré.

Me divierto como una cría en la piscina cubierta pegando saltos y haciendo monadas con un monitor muy entregado a "recuperarnos" que, a falta de ser cachas como esos de las películas, hace gala de su delgadez con un bañador rayado carcelario tipo años veinte. Luego...largo paseo pisando la arena de la playa conociendo recovecos llenos de encanto.

Después de las cenas: Juego de bingo. Don Carlos y mi marido se enzarzan en una partida de ajedrez que nunca terminan. He ganado sesenta euros en la primera vez que juego al bingo "oficial"en mi vida y después de otras noches (ciento ochenta y cinco euros en total) he decidido no volver y pasarme por la actividad de baile porque he notado cierta agresividad en la mirada de algunos cuando entro en el salón de juegos...

Bailo sola o danzo alrededor de una columna porque mi marido prefiere el fútbol. Extenuación total pero me gusta. Dos horas de baile...Los hay que se exhiben y hacen corro por aquello de tener prácticas en bailes de salón... ¡Señor, cómo envidio no poder hacer esa tremenda cursilada de doblarse hacia atrás en brazos de un caballero...! Y el caballero, abstraido, apenas roza la espalda de su partenaire con una sola yema de dedo y se deja coger por el pulgar de su mano derecha en el colmo de la exquisitez, abriendo el resto de los dedos como si fuera a propinar una bofetada al osado que se les acerque...





¡Qué excursiones tan interesantes y magníficas! Tendría que hablar largo y tendido...


Encima Don Carlos, nuestro solícito amigo del primer día, se nos ha enmorado. Dice que en cuanto llegue a Valencia de vuelta, vende un apartamentito que tiene (así fastidiará a su nuera con la que no se lleva nada bien) y se comprará otro en Asturias de donde es una farmaceútica, no jubilada y que se ha colocado de rondona entre los que sí lo son, (puede que con aviesas intenciones) y se larga para allá...

- Es preciosa, oigan, lo que pasa es que es muy joven porque le llevo diez años...

-¡Ay...qué bien! Somos unos críos, Pepe, - le he dicho a mi marido ante el comentario de nuestro amigo.
La verdad es que no es muy guapa la señora. Es menuda. Lleva el pelo cortito con mechas y con las puntas disparadas. Moderna. Estilosa. Pero...ni por asomo la galanura del médico.

-¿No es mal tiempo para vender, Don Carlos?
-Es igual, porque si vendo barato, compraré barato...No voy a perder la poca "juventud que me queda..."
-Muy bien - le he dicho entusiamada-Sigue siendo joven...Y lo he dicho muy de verdad.

Cuando nos despedimos, me ha dado un achuchón y yo a él. Creo que tenemos un nuevo amigo.




DESPEDIDA

Oye...Que me ha gustado esto de los viajes, que hay marcha, diversión y que aún revolotean en cada alma de los solitarios, pajarillos locos que pugnan por salir de sus encierros en busca de sensaciones nuevas lejos de penas y problemas...



(PD: Don Carlos, es un nombre ficticio como puede suponerse...)



domingo, 2 de noviembre de 2008

CUENTO MUY PARTICULAR

Anoche me fui al baile,

me invitó la Cenicienta,

sus hermanas y madrastra

y alguna que otra parienta.

Al mirarnos el príncipe

fue tan rápido y nervioso,

que cayó en una tarta

y salió todo cremoso.

Y oliendo a merengue fino

con mucha delicadeza,

con mirada de cordero,

entre todas las bellezas,

me saludó a mí primero...

¡Qué chasco la Cenicienta!

¡qué sorpresa la madrastra!

¡qué rabia sus hermanastras!

¡qué cotillas las parientas...!

-”Oh, hermosa señorita

delicada como flor

deliciosa y bonita!

¿de dónde salís, por favor?”

Me sonrojé de contento

y en un golpe de tos,

improvisé en un momento:

-”Pues...aquí. A veros a vos”.

Y con olor a mil dulces

de chocolate y fresones,

nos pusimos danzar

desgastando los salones.

Pensaba la Cenicienta

que, algo de ésto no marchaba...

¿Dónde quedaba su encanto,

la calabaza, el hada...?

Que después de haber estado

cosiendo a toda carrera

el príncipe, ni siquiera

por cumplir, la había mirado...

¡Qué pena de zapatitos

comprados en el mercado!

De cristal...¡y tan bonitos!

¡y lo que habían costado!

Las hermanastras contentas,

con tal de verla infeliz,

les importaba un comino

que el cuento no fuera así.

Y al ser la media noche,

como el rey tenía ordenado,

salimos todos corriendo

y, algunos, por el tejado,

que cientos de limpiadoras

se apresuraban barriendo.

¡Qué desastres de sofás

de mesitas y sillines

llenos de migas de pan

gorgueras y peluquines...!

¡Qué nobles tan descuidados!

¿y “las noblas”?... ¡qué gorrinas

limpiando sus bellos labios

entre las lindas cortinas...!

Y al limpiar la escalinata

ocurrió algo inaudito:

De cristal, blanco de nata,

apareció un zapatito.

El corazón del príncipe

de alegría, se arrebata

y la Cenicienta dice

que si me viene, me mata.

Pero el príncipe, ya sueña,

y por el pregón vocea

que casará con su dueña

aunque sea guapa o fea.



-“Piensa en mí, casi seguro;

veremos cómo le sienta

a la madre, las hermanas

y a la pobre Cenicienta.”

Y llega el día ansiado

en que esperan muy nerviosas

las que quieren ser esposas

de quien con tanto han soñado.

Van marchando una por una

descalzado el piececito

midiéndose el zapatito

sin quedarse atrás ninguna.

Y el paje, inoportuno,

se lo pone a Cenicienta

y a voz en grito comenta:

-”¡ Justooo! ¡el cuarenta y uno!

Ya está mi gozo en un pozo

y aquí la historia se acaba:

Se casó con Cenicienta

siendo a mí a quien amaba.

Más, creo que fueron felices

porque encargaron perdices,

pero ya no fue mi dueño.

Tenía que ser así...

Desperté...¡Todo fue un sueño...!



(De mi libro "Poesía boba para aprender". Segundo Ciclo.- I.S.B.N. : 84-87148-68-9 )

domingo, 26 de octubre de 2008

FRANCISCO JAVIER ILLÁN VIVAS



Fiel a mi gusto por dar a conocer de vez en cuando, a autores murcianos que han dado brillantez a nuestras páginas literarias, me complace presentar hoy, a un escritor paisano, comprometido y vocacional y que por suerte solo tiene cincuenta años recién cumplidos, lo que quiere decir que navegará mucho tiempo por estos mares de las letras en los que nos gusta sumergirnos a más de un admirador de la magia que desprenden.

Francisco Javier Illán, nació en Molina de Segura (Murcia) en octubre de 1958, emigró con sus padres muy joven a tierras extremeñas, pero al igual que Alberti, que no pudo ni quiso perder de vista al mar que le vio nacer, Illán añoraba su tierra y su huerta, el entorno en el que vio la luz primera, las pequeñas casas junto al río, los abuelos ancianos y regresó con veinte años de edad dispuesto a cantar todas estas cosas que habían arropado una infancia feliz y dedicarse por entero a su vocación literaria.

Trabajador infatigable, dinámico - eso fue lo primero que hizo que me fijase en su obra- cultivador de cualquier género, desde el cuento a la poesía, el relato, crítica y comentario ( ha colaborado en muchas revistas tanto nacionales como extranjeras) acaba de publicar la segunda novela de una trilogía fantástica "La cólera de Nébulos".

La primera parte de esa saga se llamó "La maldición" (Nausiccä - 2004) va por la tercera edición y la segunda entrega, recientemente publicada, "El Rey de las Esfinges" (Loto XII) promete ser todo un éxito por sus connotaciones descriptivas llenas de originalidad dentro de la más imaginativa fantasía.

La poesía que ofrece, está cargada de nostalgias, de recuerdos. Un canto de amor por todo aquello que vivió en su niñez y que el tiempo fue cambiando y tapando, pero que nunca quedó en el olvido...


El arriate pleno de flores
ahora es abandono
en los colores
y en el alma
Nada recuerda sus muchos olores
tampoco los susurros con que regabas
caléndulas y lirios
margaritas y violetas...(:)

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Cada poema es
esa instantánea
de quien soy
y cuanto siento
como brota del alma
descuidada,
desarreglada,
del foso
en donde vivo.
Creciendo como espuma
soy, en ese instante,
lo que escribo
sin cerrar los ojos
sin sombras
a la luz
de tus pupilas.

jueves, 16 de octubre de 2008

PASAR PÁGINA




Las microdecepciones guardan relación con el relato personal que cada ser humano escribe mentalmente al compás de sus días. Nuestro relato no está inmunizado ante la decepción. A veces se veía venir, dices, y otras te asalta por sorpresa cambiando renglones y moviendo palabras sin punto y aparte; ahí donde había cercanía escribes falsedad, donde leías cariño, ahora figura rechazo. Se trata de decepciones pasajeras, por lo que sus garras no tienen categoría de envite, pero resultan descorteses e incluso miserables. En ellas puede cobijarse la ignorancia o la falta de reconocimiento, el ninguneo o la envidía que esperaba impaciente el momento para su puesta de largo.

Pero tal vez lo más intolerable de las microdecepciones sea su falta de elegancia; su espesura contrapuesta a lo noble y a lo transparente. Es como si todo tuviera un precio. A veces las relaciones de trabajo se camuflan - por interés - bajo falsas muestras de amistad mientras algunas relaciones amorosas se confunden con historias imaginarias que nunca serán tal y como se había soñado. La buena noticia es que en ocasiones son mucho mejores.




Ésas son las verdaderas conquistas, aunque para lograrlas hay que vivir a cara descubierta, sin reprimirle al corazón sus discursos temerarios.

Las relaciones humanas, la amistad y el compañerismo son una de las principales fuentes de la felicidad según estudios de la psicología positiva y la capacidad de amar , en las personas dichosas, es superior a sus miedos. A menudo nos aconsejamos unos a otros precaución en las relaciones humanas, medir la entrega, aprender de las decepciones y aunque la experiencia no es garantía de nada, te enseña en muchas ocasiones que tus problemas, son en realidad los problemas de los otros.

Perlas del Segura