miércoles, 2 de marzo de 2011

EL DISCURSO DEL RE..RE..REY


Me voy a acordar de la película "El discurso del rey" toda mi vida. Mi hija que en un principio me acompañaba, ha decidido de pronto que se metía a ver "El cisne negro"
Nos hemos comprado las palomitas de rigor y cada una a su sala. La mía, con la luz apagada. No veo ni torta y encima, por esto de la crisis no hay aposentadores. Con el paso inseguro, he ido sembrando palomitas por encima de los sufridos compañeros de fila. Juro que esto es muy raro en mí. No me agrada molestar ni llegar tarde.
Me ha gustado caer al lado de una señora mayor y así que pareciera que estábamos juntas. Un recelo tonto lo de ir sola al cine y, encima, no he comido palomitas porque la señora las ha mirado "raro" aunque estaba todo oscuro. Bajo el asiento se han quedado por olvido.
Luego, me ha "radiado" casi toda la película muy quedamente y me llegaban algunos pasajes a mi oído con antelación a las imágenes envueltos en cierta halitosis...
-Pero...¿usted ya la ha visto?
-Con ésta, tres pases...
-¿Y eso? ¿Amante de la historia inglesa? ¿Entra gratis? -le he preguntado curiosa.
-No...Yo era tartamuda a veces. Mi madre me "sacudía" si tartamudeaba.
He pensado que con lo que hablaba, menos mal que esa triste condición la había perdido. Ya era afición recordar su defecto con la película.
-¿Su madre le pegaba? ¿Por qué?
-Creía que lo hacía a propósito para imitarla porque ella sí que "explotaba" para empezar a hablar.
Estaba claro. La madre lo consideraba una falta de respeto, seguro.
-Me curé con "buchitos" de anís los domingos que no iba al colegio. -Me ha explicado-.A veces me mareaba, no crea, porque sin querer, algo tragaba. Algo me hizo ese remedio. En vez de tartamudear, dormía, eso sí.
-Ya...-Casi, casi, me río.¡Menuda cogorza debía coger la pobre tartajosa!
-Además...
¿Qué me iba a contar ahora?
-Me encanta el rey...
¡Ah, vieja cuca!...He pensado. Ya me lo explico.
-¿Juan Carlos? -le he dicho con malicia.
-¿Juan Carlos?...¡Qué tontería dice usted? ¡Colin Firth, hija, Colin Firth...!
No está mal de gustos la buena ancianita...
Pregunto:
¿Os habríais levantado para buscar otro sitio?
¿Le habríais dicho que se callase?
¿Os hubierais comido las palomitas y le habríais echado con venganza el aliento?
¿Hice una obra de caridad? ¿La tonta?
Y...¿Os parece majo Colin Firth tartamudeando y todo?

miércoles, 23 de febrero de 2011

RECORDATORIO

Es justo que recuerde a Caronte, el hermoso caballo frisón de mi hija menor, que era como un gran peluche de terciopelo con corazón de azúcar. Todavía no ha encontrado a ninguno que fuera tan paciente con los niños de los amigos, ni tan guapo y bueno que lo sustituya en su recuerdo...


miércoles, 16 de febrero de 2011

OPTIMISMO


¿Para qué el pesimismo? Que sí, que sí...Como dice un joven seguidor, esto hay que echarlo a la espalda y si es posible, ayudar y animar a los que más necesitados están, con optimismo. Recordemos a mi amigo aquel de unas cuantas entradas más abajo que como Zorba el Griego, se marcaba un bailongo (en aquel caso era un precioso sirtaki o como se escriba, que mi estancia por allá no me dio para mucho) o cantaba a todo pulmón un aria de La Traviata con su letra italiana particular y así se animaba en su ocio forzoso por culpa del paro. Nada, nada: hay que tener alegría y rebuscarla por donde se pueda..

Pues tengo una anécdota graciosa. Resulta que mi amiga Susan, americana, pero que lleva en Madrid con su esposo español toda una vida, ha viajado recientemente a su país. No le tocaba, porque tiene sus fechas elegidas y claves, pero esta vez el motivo para ir hasta allá era que tenía que acompañar a su madre de noventa y dos años de edad a renovarse...¡el carnet de conducir!

Lo bueno es que la señora superó con éxito todas las pruebas y puede seguir conduciendo cosa que le encanta. Desde aquí la felicito con todo cariño. Claro, no hay dicha completa y contaba la pena que sentía porque a su mejor amiga de noventa y seis años se lo denegaron y creo que tenía un malhumor, la pobre... Una injusticia, seguro.

¡Ay...! Yo quiero renovar todos mis carnets a esa edad... Que mi marido, mis hijos y mis nietos (y todos los que estáis por ahí ) me acompañen y nos bebamos una copa de champán para celebrarlo aunque estemos cada cual por nuestro lado.

viernes, 4 de febrero de 2011

CAMINO DE LA DESESPERANZA

He estado en el célebre mercadillo de Majadahonda donde se puede encontrar de todo. Hasta hace unos meses, aun se tenía que andar dando codazos por algunas zonas para abrirte paso entre la cantidad de gente que aparece por allí desde muchos puntos de Madrid. El martes, sentí pena. El vendedor de abalorios hablaba quedamente con el señor que ofrece en su puesto unas prendas de piel auténtica preciosas y a buen precio.
-Esto se hunde, amigo...No vendo un euro...-Decía el segundo
-Pues yo, ni el latón que llevo por joyas puedo "echar" fuera. A ver qué le cuento a mi "parienta".

Recordé la triste y preciosa letra de esta canción.

martes, 4 de enero de 2011

ASOCIACIÓN DE ESCRITORES DE LA REGIÓN DE MURCIA



Queridos amigos:

Esta soy yo temblorosa por leer mis poemas en un evento lleno de emociones y de grandes poetas.Fue en la presentación de la primera revista con recopilación de relatos y poesía : "Florilegio Poético"
Me desplacé desde Valencia a Murcia deseosa de conocer a gente de mi tierra que son importantes en el mundo de las letras, escuchar algunos de sus escritos en primera persona y saber cómo hay murcianos de mucha valía cosa que nunca dudé. Y seguro que todavía faltan muchos que lo hacen muy bien. También estaban otros autores invitados de otras provincias y que quisieron sumarse a este bonito acto cultural.
Estoy contenta de pertenecer a esta asociación (AERMU) y lo que menos esperaba es que iba a "codearme" con auténticas figuras.
Bueno...No quedé mal del todo, pero me emocioné.


lunes, 27 de diciembre de 2010

Carta de mi hija publicada el día 25 por El Mundo

El eslogan de la campaña navideña de unos conocidos grandes almacenes reza últimamente “Regala Navidad”
Me he traído a mi hija de seis años en cercanías desde Majadahonda solamente para enseñarle el Belén que ponen cada año. Ayer estaba tan emocionada con la idea de ver una maqueta de ese tamaño que me costó horrores meterla en la cama.
Hemos llegado a nuestro destino. Al lugar que se postula como el mejor sitio para hacer realidad los sueños de los más pequeños, donde encontraremos esos detalles con los que expresaremos a nuestros seres queridos nuestros mejores deseos: Paz, prosperidad, amor… Espera. ¡Este año no han puesto Belén! Tiene que ser un error.
Pero no. Este año no hay Belén.
En su lugar hay una macro exposición de Barbie con los modelazos que han confeccionado para ella los más importantes diseñadores de todos los tiempos. Yo tengo como mil Barbies y sueño con tener su vestuario, pero eso no quita para que tenga muy claro que, de ser una persona real, esa muñeca tendría los valores navideños de “Sexo en Nueva York”. Oiga, yo venía a “Regalar Navidad” a mi hija. Me siento estafada.
Después de superada la decepción de saber que no vería al Niño, ni a los pastores, ni los saltos de agua, ni al “caganer”, mi hija se consuela deprisa. Al fin y al cabo es una niña de seis años. “La Barbie” estará bien, me dice. ¡Más qué bien! ¡Qué suerte, mamá!¡La Barbie!
¿Cómo que estará bien? Me pregunto, y me encuentro con el dilema de si coger mi cercanías de vuelta a casa o subir a la niña hasta la cuarta planta para que se empape de este nuevo espíritu navideño que ni tiene espíritu, ni es navideño.
Al margen de que uno sea o no religioso, pienso, la Navidad es lo que es. No puede cambiarse porque pierde su naturaleza. Porque resulta un engendro travestido en otra cosa que no tiene sentido.
Llevo aquí veinte minutos y tampoco escucho Villancicos: Ni cursis, ni angelicales. Ni si quiera los de Luis Cobos.
A estas alturas se me ha puesto la piel de gallina.
Se me antoja que el concepto de Navidad de estos señores está vacío, y “Regala Navidad” solo me sugiere “Compra Algo. Cualquier Cosa.” No soy una ingenua y sé bien que un negocio no es una ONG. Yo también me pongo una venda en los ojos y entro en la rueda de comprar cosas a diestro y siniestro cada Navidad. Solo era cuestión de tiempo que alguien decidiera que los valores navideños ya no interesan ni para aumentar las ventas en tiempos de crisis.
Aunque no soy mucho de hacer propósitos de año nuevo, voy a hacer uno para el año que viene inspirada por las lumbreras del márketing de este establecimiento: Las próximas Navidades visitaré el mercadillo de la Plaza Mayor, compraré todos los regalos en entidades de comercio justo y llevaré a mis hijos a visitar un ropero de caridad o puede que, incluso, un comedor solidario.
Los padres y madres preocupados por la educación de sus hijos, cada familia, cada ser humano, debe vivir, en mi opinión, conforme a valores de generosidad, honestidad, responsabilidad y solidaridad durante todo el año si se quiere un mundo mejor. Nadie lo consigue, es cierto, pero ignorarlos a priori, perderlos de vista como objetivo, es abrazar el conformismo y la falta de fe. Y, que me corrija quién esté en desacuerdo, pero me parece a mí que la desesperanza nunca trajo consigo nada bueno.

jueves, 23 de diciembre de 2010


¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y FELIZ AÑO NUEVO!!

Hasta mediados de enero...

Perlas del Segura