miércoles, 8 de diciembre de 2010

EL FANTASMA DE CHON

Queridos amigos, es justo que acabe ya de contar todo lo que ha pasado con el chalet de Chon, mi prima. Es que si no, no me quedo tranquila y está bien que salgáis de vuestras cosas trascendentes y culturales de vez en cuando y leer algo, pues así, doméstico, de lo que os puede pasar si tenéis algún pariente de este tipo...
La casa, me cuenta, la ha dejado preciosa en tiempo récord (yo no la veré hasta el verano, seguro) con una decoración minimalista (todo de Ikea, valga la publicidad gratuita que doy) y hasta unos operarios de ese gran comercio le han hecho un envidiable vestidor que ya quisiera yo, me dice triunfante. Bueno, un vestidor de verano no sé para qué sirve porque no creo que los bañadores ocupen mucho sitio. Así se lo he dicho a mi prima y me ha llamado envidiosa y debe ser verdad porque mis armarios están a reventar.
Dice además, que igual pasa más tiempo en la playa cuando se pre-jubile este año y va a necesitar espacio. Dudo que se mude pero no me extrañaría.
Por lo pronto, ya me ha dicho que ha "oído" por las noches y cuando está en la cama, un arrastre de cadenas y unos suspiros acompasados casi en su oído y que acaban siendo gemidos ahogados que le dan escalofríos.
-No te lo puedes figurar, prima...No me lo puedo creer -me dice con cara de sí creérselo y sabiendo mis miedos a todas esas cosas.
-¡No me digas...! -Le he contestado escéptica, incrédula y burlona- Las cadenas seguro que son las ramas de los cipreses, golpeando los canalones de lluvia...En cuanto a los suspiros, ¿estás segura? ¿Y qué haces entonces? ¿No te causan respeto?
-¡Claro que me dan respeto...! Pero lo que hago entonces es abrazarme a Paco y me pego a él con todas mis fuerzas, como una lapa y eso, me da seguridad.
-Ah...- solo se me ha ocurrido contestar, porque pensar...sí que he pensado.

Asunción, mi prima grande, proporcionada a pesar de sus ochenta y algún kilos aunque ella confiese solo setenta, poco más o menos; buenaza, pero agria y áspera, entre un limón y un membrillo, se pega a su esposo envuelta en suspiros y algún que otro gemido "fantasmal" buscando protección y defensa...Y veo a Paco abrazando a su esposa, emocionado, protegiéndola y firmando un acuerdo expreso con el fantasma de la meretriz y a punto de cantar aquello de la ópera Carmen de Bizet... "¡Toreador, la, la, lalalaaa ! ¡Oh toreador...!" a pleno pulmón. O, mejor aún, La Parranda completa que es más nuestra...

¡Ay, el amor otoñal...! Por favor: No retiren mis amigos poetas esos versos tan preciosos que voy colocando a la izquierda de mi blog y que un día me dedicaron: Sigo siendo modosita...Palabra.

domingo, 5 de diciembre de 2010

ASUNCIÓN ESTÁ...MUY ENFADADA.

Bueno, pues se desveló el misterio porque tomé cartas en el asunto y me negué a seguir guardando el secreto. Si tardan un poco más en sacar a mi pobre prima Asunción del error, pierdo los nervios y ella pierde el pelo. Así, literalmante. Y no es porque se le fuera cayendo por la preocupación, ni porque las de mi familia Rex seamos de pelo más bien justito, no, es porque para aparecer guapa y adornada ante Paco, para acapararlo por si alguna lagarta trataba de engatusarlo, pues se ha ido haciendo unos adornos en la cabellera de lo más pintoresco -nunca mejor dicho- como ponerse mechas rojas, desplegarse unos rizos que iban en todas direcciones (ahora se dice, pelo disparado) y dejarse unas pequeñas extensiones en la nuca que parecía la coletilla de los toreros antiguos de élite...

Resulta que el pobre e inocente Paco, no sabía el dolor que ocasionaba su inocente, pero a la vez, grandioso secreto y su susto cuando le conté las penas de Chon, le hizo reaccionar y contarle a su mujer cómo aprovechando estos momentos de bajada de precio en viviendas, ha comprado un bonito y coqueto chalet en la playa de Mazarrón en Murcia, nuestra tierra.

Para los que conozcan la zona, es una casona antigua al final del paseo principal, hoy casi escondido entre tanta vivienda monstruosa que se ha ido construyendo y que siempre hizo las delicias en la ilusión de Asunción. De ella y de mucha gente. Mías también.

Esa especie de palacete en pequeño, pero grande como para poder presumir de chalet, desde donde se ve el mar, casi en primera fila, estuvo durante un par de décadas o más cerrado. Con aspecto fantasmagórico dicen, que por allí se quedó vagando el alma en pena de su antigua dueña, una elegante meretriz de lujo, a la que un ciego admirador le pagó con esa vivienda su triste historia de amor que no viene ahora al caso.

Paco la ha reformado y recuperado él mismo con tres o cuatro operarios más, quitando horas a su descanso y a su familia a la que estaba seguro de compensar en breve...

¡Qué bonito...! ¿no? ¡Ja!...Chon lloraba y se reía y parecía una cría disfrutando con la noticia, pero después...Se ha peinado como una ermitaña, se ha quitado las extensiones y creo, según sus hijas, que aún le habla con monosílabos al marido "infiel" que no lo era pero que para ella, como si lo hubiera sido. ¡Qué cabreo tiene!

De momento, no sabe que yo conocía el secreto (¡madre mía, si se entera) y ahora voy a ver si le quito de la cabeza que contrate a no sé quién para que haga un exhorcismo antes de ocupar el dichoso chalet por si la madame está por allí de "okupa"...

domingo, 28 de noviembre de 2010

ASUNCIÓN ESTÁ TRISTE...

Ya está otra vez mi prima Asunción por aquí. Hacía tiempo que no pasaba por Valencia y que no la veía. Casi un año y me lo ha tirado en cara:
-Ahora con tus nietos, ya no se te ve el pelo por Murcia.
-Mujer -le he contestado justificando lo que es natural- será que no coincidimos. Luego, tu viajas cuando yo voy para allá y cuando vienes, hace casi un año que no me llamas.

Se ha callado y no la he visto nada belicosa que es lo que le da su mayor encanto. No es ella. Ha perdido peso, se ha cortado el pelo de forma juvenil, irregular y "disparado" y se ha puesto unas mechas rubias que, con sinceridad, la hacen pálida descolorida...¿O es que lo está?

Me ha dicho sin rodeos: -Prima, mi marido me está engañando con otra...

Muda. Muda total me he quedado. Ahora me explico ese cambio tan espectacular que se ha hecho tratando de aparecer "renovada" y atractiva para su Paco.

-¡No digas tonterías, Chon! ¿Qué te hace pensar eso?
-Pues que no para en casa desde hace casi un mes. Dice que tiene que revisar unas obras...¿Qué obras, si ahora están durmiendo todas las grúas que se veían en el horizonte, si no hay un duro? (Las de mi época, no nos resignamos a usar la palabra euro)
-¡Ay...! -he suspirado por mis adentros porque yo sé lo que le pasa a Paco.

La verdad es que mi primo político podía haberse buscado otra excusa para caer rendido en la cama, cuando después de estar en el despacho, decir que se iba encima a ver "obras". ¿Quién se lo puede creer? Y encima, me cuenta a mí lo que pasa...
-Venga, prima, que son figuraciones tuyas...¿A los tantos años de matrimonio y con lo guapa y buena que tú eres, crees que...?

-¡Una leche...! -me ha soltado sin más, volviendo a ser la Asunción de siempre soltando ese taco tan murciano, tan nuestro- Ese tiene un plan, que lo conozco muy bien. Ahora que yo...¡lo araño!...¡¡y no se libra de mí!!

He guardado silencio y he mirado con tristeza cómo agarraba con fuerza la taza del café con leche, con sus manos gordezuelas, sus dedos cortitos y morcilludos que no han cambiado aunque haya guardado régimen de embellecimiento "retiene-maridos" y he estado a punto de romper el secreto que Paco esconde, pero que me hizo prometerle que no se lo descubriría a su mujer y yo...¿qué hago?

-Venga, Chon. Vamos al Corte Inglés y hagamos visoterapia, que están los ocho días de oro, esos que son veinte, y a ver si te peinan allí algo mejor, hermosa, que parece que vas a echar a volar...

Mañana mismo llamo a Paco. O a sus hijos. O...amenazo con arrepentirme y descubro el pastel. No hay derecho a que una persona como ella sufra.


miércoles, 17 de noviembre de 2010

COPLAS DE MI RÍO


¡Ay, el río caminico de plata...!

Espejo pintado sobre la hierba esmeralda...

Por los cañaverales, teñidos de madrugada

inventamos veredas nuevas

entre el rocío y la escarcha.

El río fue testigo de caricias entregadas...

El aliento se hizo hoguera entre las luces del alba,

prendiendo con los suspiros

el lecho ardiente de cañas...

Y la luna, tan discreta,

sin perder su sonrisa pálida,

se sumergió en el río

y con reflejos de nacar,

cegó a las curiosas estrellas

que en su baño la escoltaban.

¡Ay el río, caminico de plata...!

Espejo pintado entre la hierba esmeralda...

La luna con las estrellas teñidas de madrugada,

van dejando las veredas

para abrazar la mañana.


domingo, 7 de noviembre de 2010

HEREDERA DE LA ALHAMBRA


Bueno, pues cualquier día la reclamo. Me refiero a la Ahambra de Granada porque ...¿para qué vamos a pensar en tener menos patrimonio? Las herencias, son las herencias.

Todos los bulos tienen algo para dar qué pensar porque la historia de que los que llevamos el apellido Rex, somos parte a tener en cuenta de esa herencia granadina y universal, es para pensarlo. Ha dado mucho que hablar en mi familia materna, portadores del breve apellido y ha dado también para reírnos las pocas veces que nos podemos reunir. Pensar en ello...pensamos porque somos muy poquitos.

Siempre creímos que el apellido era proviniente del vocablo "rey" según la declinación latina "rex- regis" y mira por donde, según un estudio heráldico, procedemos de una rama judía que andaba por España camuflada y harta de que le vinieran palos por todos los lados.

El bulo "lo trajo" como dije un par de entradas más abajo, el primo de mi abuelo, Nicolás Rex, ilustre escritor, poeta y artista en muchas artes porque lo mismo escribía, que pintaba que armaba un teatro en cuanto se lo proponía y en una reunión con parientes a cual más ilustre, valga la presunción, como eran José Martinez Tornel, Pedro Flores o José Planes, Nicolás averigua por Madrid, que en los jardines aledaños al Generalife, ya casi descolgada de la colina Cerro del Sol, junto a la Sabika, vivió en una modesta casa rodeada de huerta, una especie de mecenas cristiano que dio alojamiento a una hermosa muchacha hebrea huérfana para evitar que su desamparo le causase muchas más desgracias. Se llamaba Sara Rex...¿Época de los hechos? Ni idea. Mi abuelo materno era, además del mayor en la reunión, con formación, pero el menos intelectual, viudo desde los cuarenta y cuatro años, dedicado a su trabajo de recogida de pieles y sobre todo, a sus ocho hijos, no le dio mucho crédito a la supuesta herencia o no quiso hacerse ilusiones y distraerse de sus obligaciones.
La muchacha, que sirvió fielmente al hombre que la acogiera, no se casó y llevó una vida austera dedicada a sus quehaceres en los que se incluía el cuidado de los huertos con los que el cura fue ampliando, como pago (según) a sus labores de atención y cuidado de feligreses clandestinos, enfermos y simpatizantes y eso hizo que el hombre casi se metiera legalmente en el mismo Generalife.

Sara cambió su nombre por el de Micaela y aunque su recuerdo se difumina con el paso de los años, de forma ológrafa y a través de un sacerdote que le hace de confesor, lega en su ancianidad todo el patrimonio "alhambresco" a los parientes aquellos que ostentaran el apellido Rex...

Algo tuvo que haber, porque el ilustre arquitecto que devolvió todo el esplendor a la Alhambra, quitando toda la morralla arabesca exagerada que le habían ido poniendo, Don Leopoldo Torres Balbás (a cuyo hijo tuve ocasión de conocer ya octogenario aquí en Valencia) tuvo algún que otro problema con unos huertos de procedencia misteriosa. (Seguro que fue con el trozo de tierra que me correspondía y yo sin saberlo, (¡mecachis!).

Sea como sea, mi abuelo, sin un duro, declinó en favor de los parientes su parte en la cuestión de propiedad y se rió de la propuesta de abrir una investigación legal para reclamar derechos. Nicolás se desanimó y otros, desertaron de buscar caros abogados, pero...

El único que se interesó por la cosa, fue Pedro Flores, el más joven y asiduo a la tertulia aquella. Fue el único que acabó millonario, primero por su valía y después, quién sabe. Ahí sigue su familia, a los que no tengo el gusto de conocer, que viven muy bien aunque creo, que todo se lo deben si no estoy mal informada, a que son unos trabajadores incansables en sus respectivos negocios y son además grandes emprendedores sobre horizontes nuevos.

Creo que por 200 euros me sacan si tengo en el ADN algún gen hebreo...¿Qué me aconsejáis? ¿Podré reclamar todavía?

domingo, 24 de octubre de 2010

SALVAMENTO

Antes de seguir explicando cómo es eso de que parte de La Alhambra "nos" pertenece a los del apellido Rex, expondré un sentimiento que ando removiendo por mi cabeza desde que sacaron de la mina chilena a los trinta y tres trabajadores que estuvieron enterrados en vida más de dos meses. Ha sido genial.



¡Qué alegría! ¡Qué trabajo y cuanta colaboración para que esas personas salieran con vida y se reunieran con sus angustiadas familias...!



Luego, paso rápidamente a pensar en la locura fanática de cualquier tipejo que casi siempre por ideología, en un arrebato sin sentido, mata a inocentes, así, porque le da la gana y truncan, ilusiones, familias, montones de circunstancias que pueden componer la existencia de cualquier individuo arrebatándole el más preciado de los dones como es la vida...


Choca. Choca todo lo que conlleva el salvamento de una vida (este verano ví cómo se movilizó un montón de gente para salvar a un señor que casi se ahoga en la playa). Choca y admira esta proeza de poner en marcha todos los artilugios posibles para que los mineros volvieran a la superficie y por tanto a sus hogares...Y luego, esas matanzas sin sentido a los que desgraciadamente nos estamos acostumbrando. O la muerte de esas pobres mujeres que dejan huérfanos marcados de por vida.


Si se mata en nombre de una religión, ¿qué dios puede ser tan malo que ordene a sus seguidores exterminar a los que no piensen cómo ellos? Si Dios es amor, no puede entenderse esas actuaciones. Si es en nombre de una idea política, ¿quién puede obligar a los que le rodean que piensen de igual forma y manera? Es como si todos tuviésemos que ser simpáticos. O ir siempre sonriendo... O vestidos de rojo... O de verde...


Bueno. No tengo nada de filósofa pero pienso esto muchas veces y aquí sí que sería bueno que todos coincidiéramos.


Luego contaré lo de la Alhambra, como digo, que cualquier día me veis metida en juicios reclamando mi propiedad y el tema es algo más alegre.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Nicolás Rex

Don Nicolás Rex, primo hermano de mi abuelo materno Antonio Rex Ruiz, era un gran escritor panochista, aún sabiendo que nuestro querido dialecto murciano "el Panocho", no es sino un castellano muy rudimentario adornado de palabras entrañables aportadas por nuestros ancestros huertanos que han ido configurando una forma de decir que a los naturales de nuestra tierra nos suena a música celestial. Sobre todo cuando se vive lejos de Murcia y oímos al turista paisano que no se priva, a Dios gracias, de expresarse como le apetece.


Nicolás Rex, escribió otras cosas en castellano "formal", pero tenía una gracia haciendo rimas "panochas" que ahora lamento mucho no haber conservado ni mis primos ni yo, las que dedicaba a mi abuelo y que nunca vieron la luz. Los pequeños poemas que hacía se entremezclan con los de otros autores que se reunían en una especie de casino, bien en Espinardo o bien en mi pueblo Molina de Segura y yo no podría adjudicar ahora con certeza a cada autor las que recuerdo.

Me gusta de forma especial aquellas que decían (y que sí eran de él):


Las del moño zorongo

duermen en catre

p´a quel moño zorongo

no s´esfarate...


Y otra más castellanizada:


Esta noche no iré a verte

que mi burro se perdió...

Si oyes pisás de burro,

abre, que soy yo...


Cuando los cántitos gallan

y los ladridos perran,

tengo los tiesos tan "deos"

que hasta las tiemblas, me piernan...


¿No es precioso?


¡Ah...! Y como era muy investigador desde su época en Madrid, aseguraba en el corrillo familiar que la Alhambra de Granada, pertenecía a los de apellido Rex, que somos bien pocos...Pero esto ya lo contaré otro día con todo el misterio que encierra y cualquier día reclamo mi parte.



Perlas del Segura